Sorpresa: el ingrediente secreto de la felicidad es la autonomía

Puedes intentar cambiar el chip para descubrir que eres más libre de lo que piensas

Andar detrás de la felicidad como un perrito detrás de un hueso suele ser bastante improductivo. Después de todo, es un estado muy esquivo que desaparece en cuanto te obsesionas con él. Sin embargo, existen unos cuantos ingredientes muy valiosos en sí mismos que puedes echarle a tu vida para acercarte, sin mucha intención, a la felicidad. Entre ellos están los vínculos humanos significativos, la salud, la tranquilidad financiera o el descubrimiento de un propósito vital. Todos ellos pueden ayudarte, aunque hay uno que, según una nueva investigación estadounidense, tiene mucho más peso que los demás: la autonomía.

Publicada en el prestigioso Journal of Positive Psychology, la investigación utilizó métodos de muestreo de la experiencia para descubrir qué estaban haciendo los participantes en momentos aleatorios de sus días y cómo se sentían al respecto. Y la conclusión general fue, tal y como cuenta el psicólogo Mark Travers en un artículo para Psychology Today, "que importaba menos lo que la gente estaba haciendo y más si lo que estaba haciendo era una actividad voluntaria o no a la hora de medir la felicidad que sentían". Incluso si estaban inmersos en tareas aburridas voluntarias, se encontraban más contentxs que trabajando.

Tomar decisiones libremente te hará más feliz

"En pocas palabras, la autonomía es la sensación de querer tomar medidas en lugar de ser coaccionadxs para hacerlo. Creo que el sentido de la autonomía es algo que valoramos intuitivamente en la sociedad", dice uno de los coautores del estudio, el psicólogo Atsushi Kukita, de la Universidad de Graduados de Claremont. Y tiene todo el sentido del mundo, ¿no? ¿O acaso preferirías ser obligadx a hacer algo que te gusta que elegir hacer algo que te mola menos o directamente no hacer nada? Puede parecer contraintuitivo, pero la libertad resuena demasiado fuerte en ti. Estás programadx para detestar las cadenas. No hay más.

Pero con esto no queremos decir que debas abandonar todas tus obligaciones ahora mismo y marcarte todo un Alexander Supertramp o un Captain Fantastic. Es obvio que necesitas trabajar para tener recursos con los que pagarte una habitación, alimentarte y poder hacer tus hobbies favoritos. Probablemente la mayoría de ellos no sean gratuitos. Tampoco puedes prescindir de las tareas de la casa, salvo que no te importe que una legión de cucarachas la infeste. Ni puedes dejar de ir a hacer la compra o acudir al banco a pagar el enésimo recibo. Ser ciudadano contemporáneo tiene un precio y son todas estas movidas.

Cuestión de enfoque: ¿quiero hacerlo?

No obstante, y como sugiere el propio Kukita, lo que sí puedes hacer es añadir una mayor sensación de autonomía a esas tareas diarias de las que no puedes prescindir. "Siempre habrá cosas que siento que tengo que hacer. Pero eso está bien. Trato de ver si también quiero hacerlas". Es una cuestión de enfoque. Piénsalo. Ahora mismo podrías sentarte en mitad de tu habitación y no hacer nada más. Nunca más. Podrías dejarte morir. Y todo lo que haces una vez te levantas de ahí es voluntario. Trabajas para disfrutar de una casa. Limpias para disfrutar de la higiene. Estás eligiendo hacerlo porque podrías no hacerlo. Eres autónomx. Créetelo.