Señales de que tu lenguaje corporal es agresivo

La sociedad no te enseña a controlar qué transmites con tu propio cuerpo

Tus padres pusieron las primeras piedras. Tus primeros maestros en el colegio continuaron el camino. Y por el resto de tu vida, la sociedad entera terminó de apuntalarlo. Aprendiste a dominar el lenguaje oral porque, para el mundo en el que vives, tiene una importancia enorme. Y, sin embargo, nadie te ha enseñado nunca a dominar tu lenguaje corporal. Algo muy extraño puesto que, como teorizó el psicólogo Albert Mehrabian en un estudio de 1967, en una conversación emocional hasta el 55% de la transmisión emocional proviene del lenguaje corporal. Es hora de que reexamines el tuyoPodría ser muy agresivo.

Comencemos por tus miradas. Las películas hollywoodienses han inoculado en tu mente la idea de que mirar fijamente a alguien resulta excitante. Incluso romántico. Sin embargo, y como explica en una publicación en Psychology Today el experto en psicología y liderazgo Ronald E. Riggio, "si bien sostener la mirada de alguien por uno o dos segundos puede sugerir que estás interesado en ellos, mirar demasiado puede ser ofensivo". Una especie de desafío. Una intromisión en su territorio. Para ti puede ser curiosidad o seducción, pero para los demás puede ser muy diferente. Tienes que ser más sutil y más respetuosx.

Mucho cuidado con cómo miras

Pero no solo importa cuánto miras, sino también dónde miras. Piensa en tus ojos como dos faros de luz que, cuando apuntan hacia una parte concreta de una persona, les hace pensar en ella. Y tú no tienes ni idea de si se siente cómodx con sus piernas, con su pelo o con su culo. Nadie está diciéndote que vayas por el mundo con los ojos cerrados, pero no te pases seis minutos entre parada de metro y parada de metro mirando sus tatus o sus musculosos brazos. Puede rallar. Y desde luego puede ser invasivo. Según Riggio, "es importante monitorizar nuestro comportamiento de mirada y hacer contacto visual cuando sea apropiado".

Además, es importante que prestes atención a tu propio rostro. Como dice este experto, "algunos de nosotros tenemos caras neutrales que naturalmente parecen transmitir emociones positivas, mientras que otros tienen rostros en reposo que parecen negativos". No es culpa tuya. No has elegido qué emociones proyectas con tu cara. No obstante, y siempre según Riggio, sería inteligente ser consciente de cuáles son esas emociones para, en determinadas ocasiones, hacer un pequeño esfuerzo por matizarlas. Quizás te muestres más agresivx de lo que eres. Una pequeña sonrisa podría contextualizar la situación. Es sencillo.

Sonreír no te hará ningún mal

Por último, hay una serie de comportamientos corporales que transmiten nerviosismo, el cual puede resultar incómodo e incluso agresivo para la otra persona en ocasiones. Entre ellos está frotarse las manos, tocarse la cara y rascarse la cabeza. Son más habituales en personas inquietas y con tendencia a la ansiedad. Por supuesto, no puedes cambiar tu perfil psicológico de la noche a la mañana, pero sí ganar autoconsciencia para aprender a controlar mejor tus respuestas a esa inquietud y ansiedad. Ah, y de bonus, mantén la distancia a la que te sitúas del resto. Posicionarte muy cerca y tocar puede ser violento.