El secreto del filósofo griego Epicuro para dejar de comerte la cabeza con los problemas

Este filósofo propone una serie de fórmulas contrarias a las conocidas para resolver esos problemas que te amargan el día a día

Te han enseñado que, después de la enseñanza secundaria obligatoria, debes pasar al bachillerato. Después de cumplir con este periodo tendrás que seleccionar a qué te quieres dedicar, es decir, cuál es el trabajo de tus sueños y, por tanto, la carrera a la que aspirarás. Esto último te lo han ido repitiendo desde que tienes memoria. Eso si eres de lxs que tienen suerte porque luego hay otro gran grupo de personas a las que les han obligado a meterse en una carrera 'que tenga futuro'. A día de hoy, todavía existen familias en las que los padres creen firmemente que hay profesiones (las artísticas o de humanidades, sobre todo) con las que no es posible encontrar trabajo.

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Así, vas creciendo con una serie de fórmulas que has aprendido 'sin comerlo ni beberlo' y que entiendes como naturales. Estas pautas sirven para muchísimas personas, por eso siguen existiendo. Por eso hay quienes no encuentran el bienestar de ninguna manera y no pueden encontrar los motivos. ¿De dónde nace, pues, este malestar generacional? ¿Cómo podemos dar con otras maneras de estar bien que no sigan lo socialmente establecido? Es aquí donde entra en acción el bueno de Epicuro, un filósofo griego nacido en el año 341 a. C. con el que es posible adoptar una perspectiva diferente de entender y 'practicar' la felicidad. ¿Quién nos diría que un hombre nacido hace casi 2.500 años tendría la solución a nuestras preocupaciones mileniales?

En el Jardín, placeres mil

Muchos filósofos se han centrado en entender al ser humano. Si haces un viaje rápido por tu cabeza quizás recuerdes algo de lo que te han enseñado en aquellas clases de filosofía que, o bien amabas o bien odiabas. ¿Somos libres? se preguntaban algunos, ¿por qué somos como somos?, cuestionaban otros. Hay quienes, además, indagaban en las estructuras adquiridas y las innatas: ¿civilización o naturaleza? Epicuro, por su parte, se centró en algo muy concreto: ¿cómo podemos ser felices? ¿Qué se necesita para ser feliz? Antes de seguir hay algo que debemos remarcar: se trata de un filósofo relacionado con el hedonismo, una doctrina que tiene como tendencia buscar el placer en todos los ámbitos de la vida, sin importar nada más. Su objetivo le llevó a formar su propia escuela, el Jardín, que pronto se convirtió en su hogar.

Filosofía para la felicidad - Editorial Errata Naturae

En su escuela, el filósofo comenzó a defender una disciplina muy clara: la búsqueda del placer es primordial siempre y cuando sea dirigida por la prudencia. Para entender mejor su perspectiva hay que saber, además, que Epicuro estaba en contra del destino. Para él nada está marcado ni escrito, la naturaleza está regida por el azar. Esta es la única manera de que sea posible la libertad. Su contrariedad fue objeto de juicio y rechazo ya que su postura no defendía la existencia de ningún mito religioso. Para Epicuro estos mitos amargan la vida de los seres humanos, sobre todo ante su tan claro pensamiento: "el fin de la vida es procurar el placer y evadir el dolor, evitando siempre los excesos pues estos provocan un sufrimiento posterior".

Este objetivo debe esta regido por darle placer al alma y al cuerpo, entendiendo que, aunque los placeres del espíritu son superiores a los del cuerpo, ambos deben satisfacerse con inteligencia. De esta manera, es decir, en equilibrio, será posible llegar a un estado de bienestar corporal y espiritual denominado ataraxia

Cómo poner en práctica el equilibrio

En la actualidad estamos bastante obsesionados con varios objetivos: encontrar el amor, tener dinero y con ambas bases disfrutar de la vida y sus posibles lujos. Para resumirlo mejor: estamos buscando, todo el tiempo, lo que no tenemos. Imagínate que, mientras tú vas buscando todo el rato eso que no tienes, hay a tu lado un hombre barbudo mirándote perplejo. Ese hombre es Epicuro y se está preguntando, atónito, qué estás haciendo. Para él ya es posible dar con la felicidad. Es más, actualmente estás rodeado de herramientas con las que ser feliz que no eres capaz de ver porque estás yendo hacia aquello que no tienes. Debes detenerte un momento, mirar a tu alrededor y comenzar a valorar lo que está cerca.

Empecemos entonces. En primer lugar están los amigos. Las amistades pueden ser mucho más gratificantes que las parejas porque no suelen ser tóxicas, es deicr, rara vez somos posesivos con los amigos. Es por ello que hay que motivar los planes cerca de tu grupo más afín. Cierto es que, en la actualidad, tener relaciones sexuales esporádicas con tus friends de toda la vida puede ser extraño. Otro punto más que hemos aprendido culturalmente. Epicuro y todas las personas con las que compartía vivencias, disfrutaban sin freno de este placer corporal. Y luego no había incomodidad ni rayadas como las que existen ahora, nacidos de nuestra imposibilidad de gestionar las emociones.

Luego aparece el dinero. El filósofo analizó todos las batallas a las que nos enfrentamos para conseguir un trabajo y tener una carrera. Esto tiene dos vías futuras: o sales bien o las dificultades son tan altas que acabarás estando lleno de ambiciones frustradas. Estudiando esto entendió que, al fin y al cabo, cuando vamos detrás de un trabajo o una carrera es porque queremos una estabilidad económica que nos otorgue tranquilidad. Ergo lo que buscamos es esta calma. La fórmula de encontrarla, para Epicuro, es más que sencilla: la paz debe nacer del resultado del análisis personal, del bienestar con uno mismo. Y eso es posible encontrarlo leyendo, escribiendo o teniendo conversaciones con un entorno que se encuentre en las mismas circunstancias de búsqueda. Vaya, todo muy lejos del móvil que ahora mismo tienes en la mano.

En definitiva

Epicuro, amigo, tú no estabas rodeado de todos los elementos que nos hacen no vivir de lleno el presente. Sin estos elementos que distraen el filósofo consiguió crear una vida rodeado de amigos donde nadie trabajaba y en la cual se centraban en la fabricación de muebles, de arte o de contemplación. Unían estas prácticas con la reflexión: una parte del día hablaban de sus dudas, ansiedades o preocupaciones para comprenderse mejor. Para nosotrxs es más complicado, sí. Pero el premio podría ser mayor. Conseguir esta calma y este bienestar en un mundo a rebozar de información es todo un logro. Y es que, a menudo, invertimos dinero, tiempo y energía en cosas que no necesitamos para ser feliz. La fama, el reconocimiento o el poder producen una satisfacción efímera, concéntrate en construir un entorno tranquilo y defiende aquello que crees que te lo dará.