¿Sabías que la buena gestión de la rabia puede ayudarte a ser mucho más feliz?

La ira puede darte la motivación que necesitas para hacer cambios positivos en tu vida

La rabia puede llegar a ser muy destructiva: incrementa la ansiedad, genera resentimiento que conduce a monólogos internos obsesivos y, en los peores casos, estimula la violencia en alguna de sus formas. Y es precisamente por todo eso que la ira ha sido catalogada desde siempre como una emoción indeseable. Tú deslegitimas que la gente que hay a tu alrededor se cabree de verdad. Y la gente que hay a tu alrededor, la sociedad en su conjunto, deslegitima que tú te cabrees de verdad. Sin embargo, dicen desde Inverse, "si aprendes a usar la ira de manera constructiva, también puede ser una herramienta para lidiar con situaciones difíciles".

Busca soluciones a ese enfado

Una opinión basada en las investigaciones del psicólogo Ryan Martin, de la Universidad de Wisconsin, autor del ensayo Por qué nos enfadamos: cómo usar la ira para un cambio positivo. En su opinión, "cuando la sientes, te está diciendo que crees que te han agraviado o tratado mal o que tus objetivos han sido bloqueados". Es decir, que "la ira te proporciona esa información y la energía para hacer algo al respecto". Y ese algo puede ser muy variado. Imagina que tu jefx te falta al respeto por enésima vez. Puedes pegarle una patada a la silla de tu oficina y liarla pardísima o puedes dejar finalmente ese trabajo que tanta infelicidad te produce cada día.

Por supuesto, las reacciones a la ira no siempre son blancas o negras. A veces es complicado determinar si una reacción es saludable y constructiva o tóxica y destructiva. Para Martin, sin embargo, existen dos indicios claros de que estás en el lado oscuro de la película. El primero es el daño que pueda estar provocando en tus relaciones. Si tu rabia las empeora, probablemente no estés gestionándola de una manera conveniente. La segunda son los vicios. Si tienes que beber o engancharte al LoL para no reventar, tampoco pinta bien la cosa. Y corres el riesgo de abrazar una ira ciega que ve ataques donde no los hay. Es un pozo muy oscuro.

Una excusa para cuidarte

En ese sentido, este especialista te anima a incorporar una importantísima verdad a tu arsenal de pensamientos: que "sentir que te está tratando injustamente y que te traten injustamente no siempre es lo mismo". En ocasiones, las personas frustran tus deseos no porque quieran perjudicarte, sino porque tienen sus propios deseos legítimos. ¿La manera constructiva de manejar esta ira? Imagina que tienes un problema con unx colega que se ha enamorado de la misma persona que tú. En lugar de atacarle, de la manera que sea, usa el poder de la ira para "motivarte a hablar con esa persona" con la esperanza de mejorar la situación.

Y ese enfoque sirve incluso para los problemas más nimios. "Puede que te irrites mucho porque se ha roto algo en tu casa y tienes que dejar de hacer lo que estás haciendo para arreglarlo. No solemos pensar en ello de esa manera, pero la ira que sientes es una de las razones por las que te ocupas de las pequeñas molestias". Si no te diera rabia que algo se estropeara, si no te importara, no harías nada para dar una solución. Ahora aplícalo a tu vida entera. La ira, apunta Martin, es como la sed: una sensación que nos anima a cuidarnos. Solo has de estar muy consciente para reaccionar de manera inteligente. No la demonices más.