Repetirte cada día la palabra ‘debería’ te está destruyendo

Las autoimposiciones, en ocasiones, tienen buenos resultados pero a veces pueden ser una carga mental y no nos ayudan

Después de un día de largo trabajo, de madrugar y aún así llegar tarde, de que se te caiga el café mientras caminabas rápido, de empezar a encontrarte mal porque hay un virus dando vueltas por ahí ya que hace frío y llueve y probablemente sigan bajando las temperaturas. Llegas a casa y, claro, no te apetece ir al gimnasio. Caes rendidx en el sofá o en la cama y lo que menos quieres es volver a salir a la calle. Entonces coges el móvil o enciendes la tele y empiezan a pasar las horas. No estás haciendo nada. Has desconectado. Cuando vuelves a tomar consciencia de ti, una sensación de culpabilidad te atrapa y piensas 'debería haber ido al gimnasio' o 'debería haber ido a hacer la compra '

Te sientes culpable por no haberlo hecho, porque no has cumplido con esa obligación que tenías pero, ¿dónde pone que tenías que hacer eso? y, sobre todo, ¿quién ha decidido que tenías esa obligación?. Has sido tú, tu te has autoimpuesto eso que 'deberías' hacer. Y no solamente en cuanto a tareas prácticas o actividades sino también a emociones o a cómo debes sentirte.

Las autoimposiciones son muy comunes cuando comienza una nueva etapa. En este caso ha comenzado un nuevo año y se ha llenado en tu mente y en tu agenda de decenas de propósitos. Los propósitos muchas veces requieren una obligación o un comportamiento más disciplinario, cierran su cumplimiento a una serie de momentos y horarios que no te permiten fallar. Entonces cuando no cumples, llega la culpabilidad. Se trata de un castigo que nos ponemos a nosotrxs mismxs sin darnos cuenta.

Todo lo que te has autoimpuesto va atado a una palabra en concreto: debería. Esta palabra de tener que hacer algo por llevar a cabo un deber es la que más nos aleja del momento presente y nos hace entrar en un bucle del que no es fácil salir. Quizás puedes ser flexible contigo mismx y decir 'por un día no pasa nada' pero, si por algún motivo que no conoces te vuelve a suceder, ¿qué pasa? ¿Volverás a sentirte mal? ¿Y cada día peor? Está bien colocarse metas pero hay que saber que las circunstancias y tus sentimientos pueden cambiar y que habrá días donde otros planes pueden tener prioridad.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Así como tienes tus auriculares, tienes tu vida. ⁠ ⁠ Foto: @cecile_hoodie

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Leocadio Martín, autor del libro La felicidad: qué ayuda y qué no, identifica dentro de su libro tres espacios emocionales: lo inútil, lo instrumental y lo importante. Todo aquello que 'deberías hacer', entrarían en el primer grupo y no nos aportan nada. Sin embargo, son muy fuertes y son capaces de robarnos tiempo y ánimo. Por ello cuando no las llevamos a cabo nace ese sentimiento de culpabilidad el cual, además, aparece porque es una especie de promesa que nos hemos hecho.

Cuando hacemos uso de lo inútil, cuando activamos todos los 'deberías' que nos decimos cada día lo único que conseguimos es fomentar un estado de ansiedad y depresión. Entrar ahí es peligroso porque puede ser una sensación negativa casi adictiva de la que no es fácil despegarse. Para poder evitar entrar en este estado lo mejor es conocerse a unx mismx y permitirnos fallar. Después de entender que no siempre podemos conseguirlo todo empezaremos a tener más flexibilidad con nuestras obligaciones y propósitos. Además es muy importante entender que no cumplir con las autoimposiciones no es un error.