La relación con tus padres podría explicar tu tendencia a sabotearte

Es posible que en algunas ocasiones seas tu peor enemigx y practiques el autoboicot alejándote de lo que realmente te haría feliz y conocer de dónde viene ese mecanismo de autodefensa es el primer paso para solucionarlo

De entre todxs tus enemigxs, seguramente haya unx que es más pesadx que el resto: tú mismx. Bueno, tal vez la precariedad, el cambio climático o el egoísmo de algunas personas cercanas te hagan más daño, pero en ocasiones eres tú quien se impide avanzar. ¿Has notado que a veces cuando tienes todo de cara buscas motivos para quitarte méritos o retrasar tus logros? ¿Todo el tiempo te sientes incapaz de cosas para las que el resto de gente te considera muy buenx? Seguramente te estés haciendo autoboicot y te explicamos por qué y cómo evitarlo. 

Todo viene de algunas defensas que nos creamos en la infancia como respuesta a una experiencia dolorosa, según cuenta la psicóloga Lisa Firestone en un artículo reciente en Psychology Today. Aunque son mecanismos que nos creamos para protegernos, pueden acabar lastimándonos. Una de ellas es la denominada “vínculo de fantasía”. Consiste en una ilusión de seguridad en momentos en que en verdad estamos sintiendo una gran frustración, dolor o terror. Este proceso tiene lugar cuando tenemos un padre o cuidador que pueda ser intrusivo, autoritario, ausente…Pese a eso, nos sentimos al mismo tiempo como un bebé indefenso y como padre todopoderoso, pero incorporando en actitudes negativas de nuestros cuidadores. 

La conexión a un padre negligente o emocionalmente distante puede hacer que a la larga sientas que no eres merecedor de atención, mientras que si tuvimos un padre demandante de atención, nos puede preocupar que la gente nos consuma o nos domine. Mantener estas creencias y este vínculo de fantasía nos serviría para protegernos de un dolor. Eso puede hacer, por ejemplo, que aunque pensemos que tomamos medidas para encontrar una pareja estable, nos sintamos atraídxs por parejas esquivas o insensibles y nos aburramos de personas que se interesan más por nosotrxs, un clásico del autoboicot. O que tenemos el objetivo de lograr un ascenso en el trabajo pero nos silenciamos en las reuniones o no tomamos actitudes que nos hagan destacar. Para empezar a cambiar estas actitudes es preciso identificar los momentos de autoboicot.

Saber cuándo te estás acercando a alguien no disponible emocionalmente y alejándote de quien no que quiere estar contigo. O en qué momento dejas de hacer todo aquello que sabes hacer y que te serviría para encontrar trabajo o mejorar en el que estás. Pensando después de dónde viene este sentimiento, qué frustraciones o carencias de la infancia te hicieron interiorizar los sentimientos negativo, podrás dar pasos adelante. Tener objetivos claros, cuidar la autoestima y potenciar los hábitos que te hacen sentir mejor son tres impulsos más para luchar contra el autoboicot.