Si quieres ser feliz deja de buscar el amor y conócete a ti mismx

Muchas veces hemos relacionado la felicidad con el amor, con encontrar a una persona con la que ir construyendo un camino y, a la vez, formando nuestro propio ser, quizás esta forma de ver las cosas no es tan acertada como pensábamos

Nos encanta sentir amor, nos gusta llenarnos de ilusión y de ganas y tener cerca la compañía de alguien con quien es posible conectar y crear un vínculo. Cuando esto no ocurre nos llega la desesperanza, la bajona, diríamos. Lo que sucede es que muchas veces hemos relacionado la felicidad con el amor, con encontrar a una persona con la que ir construyendo un camino y, a la vez, formando nuestro propio ser. Resulta que esta búsqueda puede no ser la correcta y llevamos mucho tiempo dándole prioridad a las relaciones sentimentales cuando hay algo aún más importante e imprescindible para dar con esa alegría: estar tranquilxs, tener calma, tener paz. Al menos así lo explican en La Mente es Maravillosa, “solo cuando una persona logra hallar ese equilibrio interior, es cuando se siente más plena que nunca”.

El amor no es una necesidad obligada, es más, muchas veces se explica que, cuando estamos bien con nosotrxs mismxs, todo lo demás llega a nuestras vidas de forma natural. Aún así las personas seguimos teniendo como objetivo principal hallar a la pareja perfecta. Ocupamos la mayor parte de nuestro tiempo en crear estos lazos, lo cual nos lleva también a conformarnos con relaciones que no son del todo positivas o buenas para nuestra vida. “Tanto es así que son muchas personas las que pasan gran parte de su ciclo vital saltando de piedra en piedra, de corazón en corazón”, explican desde la web.

Quizás hay que cambiar el foco de nuestra mirada e intentar viajar al interior de nuestra persona para poner equilibrio y en orden el caos emocional que podemos tener dentro y que no nos permite estar bien del todo. Ahora bien el orden no tiene relación con la ausencia de emociones, simplemente se trata de reconocerlas y de tenerlas bajo control. Mientras tanto, el exterior nos impulsa a buscar relaciones, a crear vínculos y a buscar el amor de nuestra vida, como si encontrar a alguien significara sentar la cabeza y dar con nuestro motivo de ser. “El mejor estado del ser humano no es pues amar hasta quedar anulado. No es darlo todo hasta que nuestros derechos vitales queden difuminados solo por el miedo insondable a estar solos. El mejor estado es estar tranquilos, con una adecuada armonía interior donde no quede espacio para los vacíos”, detallan los expertos.

Cuando no estamos en paz con ese interior, cuando andamos por el mundo sin conocernos bien y sin amarnos, en primer lugar, a nosotrxs mismxs, podemos caer en dependencias, apegos o idealizaciones que acaban resultando tóxicas. El primer paso para poder amar y para que enamorarse no sea un estado dañino, es encontrar un equilibrio interior que nos permita saber qué deseamos, qué objetivos (personales y profesionales) queremos conseguir y hasta dónde queremos llegar. Si eso está en orden, todo lo demás irá apareciendo orgánicamente.