Se Puede Conseguir Lo Que Quieras Dándole Un Subidón A Tu Autoconfianza

Autoconfianza, autoestima, bla, bla... crees que lo has escuchado todo al respecto pero tu trabajo sigue siendo una mierda, tu madre, una pesada y tu pareja, inexistente. Así que has entrado en este artículo a regañadientes esperando salir al cabo de dos líneas después de reafirmarte a ti mismo que todo esto no son más que patrañas. Y tienes razón, porque como piensas eso, tu subconsciente busca constantemente los estímulos a tu alrededor que confirman lo que tú ya crees.

Es lo que cuenta el autor Brian Tracy en su libro El poder de confiar en ti mismo que, aunque tiene un subtítulo de motivación estilo americanada barata: "vuélvete imparable y libérate del miedo en todas las áreas de tu vida", vale la pena escuchar su mensaje por si, de alguna manera, consigue cambiar tu enrocada visión de la vida.

La autoconfianza se construye

Básicamente habla de la autoconfianza como primer paso para conseguir cualquier cosa que te propongas en la vida. Esta imagen de uno mismo es el resultado de las experiencias que has vivido y los condicionamientos que has tenido y está muy alejada de lo que realmente puedes hacer. Concretamente se construye a base de objetivos cumplidos. Cada meta que vamos consiguiendo a lo largo de la vida aumenta nuestra autoconfianza y expande nuestros límites para poder enfrentarnos a la siguiente y esto empieza desde la más tierna infancia.

Por ejemplo, cuando un niño está aprendiendo a andar y se cae, su objetivo será levantarse y, cuando lo consiga, y su padre se lo reconozca (en lugar de ir corriendo a levantarle), su autoestima crecerá y pensará que puede hacerlo solo. Igual sucede con los deberes, con las discusiones con los compañeros de cole o con buscar un piso para ir a la universidad.

Pero ese es el trabajo de los padres, y no todos tienen tiempo de leer libros de psicología para educarnos, así que llega un momento en el que tenemos que tomar los mandos y contrarrestar lo que ellos no hayan podido hacer en su día. Para poder mejorar tenemos que hacer primero un diagnóstico realista sobre en qué punto estamos y para ello solo tenemos que mirar nuestra vida.

“El estado en el que estén tu salud, tus ingresos y tus relaciones serán un reflejo de lo que piensas de cada uno de estos temas”, dice Brian Tracy en su libro porque considera que los pensamientos que tenemos atraen lo que nos ocurre. Esta es una idea compartida en muchos otros libros como por ejemplo El Secreto de Rhonda Byrne que habla de la Ley de la Atracción.

No se trata de ningún tipo de magia potagia ni espíritu divino en el que haya que creer, esta teoría habla de que la vida es una cuestión de percepción y esta percepción está tejida por los pensamientos que tenemos. Si pensamos, por ejemplo, que "todas las parejas son infieles", nos obsesionaremos con esta idea, veremos infidelidad por todas partes y atosigaremos a nuestra pareja hasta que, efectivamente, se confirme nuestra creencia y se vaya con otra persona. O si creemos que en la vida "hay que trabajar duro durante muchas horas para ganarse la vida" solamente veremos oportunidades laborales que se ajusten a esa idea y pasaremos por alto aquellas más creativas en las que podamos hacer algo que nos guste, dedicarle un tiempo relativo por un ingreso más alto.

Escribe tus objetivos

Una vez identificados todos estos patrones mentales que hacen que nuestra vida sea como es, debemos decidir con cuáles nos quedamos y cuáles desechamos. Para ello hay que fijarse objetivos, escribirlos en un papel y ponerse un plazo para conseguirlos. ¿Que queremos adelgazar 5 kilos o cambiar de trabajo? Apuntémoslo, y también escribamos en cuánto tiempo y qué vamos a hacer para conseguirlo. Porque, no pretenderemos llegar a un lugar diferente haciendo lo mismo que hasta ahora, ¿verdad?

"El mayor enemigo del éxito es la zona de confort", dice Brian Tracy y explica que aunque este manido término suene bastante amable "al final, la zona de confort te lleva a la complacencia, al aburrimiento, a la frustración y a la infelicidad". Así que hay que fijarse objetivos en todos los ámbitos de la vida e ir cumpliéndolos. De este modo, nuestra autoconfianza irá aumentando y sabremos que podemos hacer lo que nos propongamos, si estamos dispuestos a trabajar lo suficiente por ello.

Evidentemente debemos ser realistas y no aspirar a crecer 7 centímetros en altura a la edad de 30 años.  Pero sí ser felices, tener o crear un trabajo que nos gusta, estar con una persona con la que nos sintamos a gusto o vivir en armonía con nuestras capacidades y con aquello que hemos venido a hacer a este mundo.