¿Qué puedo hacer si tengo amigos pero me siento solo?

Estar en la compañía de amigos y sentirse solo es algo más común de lo que piensas, pero eso no significa que no tengas que replantearte algunas cosas

Hay muchas personas que se sienten solas a pesar de tener mucha gente a su alrededor (amigos, familia, compañeros, vecinos, etc.). Todos nos hemos sentido así alguna vez. Quedamos con amigos diferentes y a lo largo del día o la semana hablamos con muchas personas, ya sea de forma virtual o real. Pero con eso no basta. No sabemos explicar exactamente qué sentimos (¿cómo un vacío quizás?) y por qué, pero podríamos decir que nos sentimos solos.

Cómo bien sabemos, la soledad es una de las epidemias de nuestro siglo y que se propaga de forma más rápida principalmente entre las generaciones más jóvenes. ¿Por qué nos sentimos así? Las cosas han cambiado y mucho. Las relaciones no son tan estables, fijas ni duraderas como eran antes. Las identidades son más líquidas. Los vecinos de los barrios y los pueblos cada vez viven de forma más independiente y sustituimos encuentros reales por videollamadas (¡y no tiene nada que ver!), entre otras muchas cosas.

Las redes sociales tampoco ayudan, ya que algunas solo se basan en acumular amigos. O sea, en la cantidad, pero no en la calidad de las amistades. Tal y como recuerda el portal La Mente es Maravillosa, “el auténtico bienestar no reside sólo en disponer de esas conexiones de amistad, sino en sentir que esos vínculos son enriquecedores”.

La solución no es fácil de conseguir y si estás en esta situación seguro que quieres encontrar a más personas con las que puedas sentirte perfectamente. No es cosa de un día, ni mucho menos, pero el consejo principal (de forma general) que dan los expertos en psicología en este caso es tener presente que la felicidad y el bienestar se encuentra a menuda con pocos amigos, con quién podemos compartir experiencias reales, anécdotas, intimidades y ser nosotros mismos.

Es decir, seguramente, si te sientes solo (quizás ya lo has hecho…) tienes que dejar de lado el postureo y el querer ir con todo el mundo para estar con las personas que nos da la gana y nos hace sentir bien. Da igual lo demás o lo que puedan decir, céntrate con los que te sientes bien y los que te quieren de verdad. Es imposible sentir una conexión honesta y muy fuerte con todo el mundo y para siempre. Recordad también que las personas y las circunstancias cambian (y nosotros también) continuamente.

Por otro lado, tampoco tenemos que intentar encontrar el amigo perfecto para todo y coincidir en todo (todo el mundo tiene sus cosas...) e intentar sentirnos bien estando solos, sin tener la presión de tener que estar acompañado (quizás, precisamente, para evitar lo que en realidad estamos agudizando: el sentimiento de realidad). Y podemos sentirnos desconectados por momentos (a veces muy largos...) de nuestros seres queridos, pero eso no quiere decir que no los queramos de verdad, sino que cada relación es diferente y tiene un papel diferente en nuestra vida social. Recordad que, igual que con las relaciones románticas, no existen las medias naranjas.