Psicrofobia: personas que le tienen tanto pánico al frío desaparecen en invierno

La palabra deriva del griego psychrós que significa frío y de phobos, es decir, fobia (miedo) aunque también puede llamarse queimafobia y frigofobia

¿Sabes esas personas que se pasan el verano en la playa y en invierno no paran de viajar a sitios tropicales en los que volver a enfundarse el bikini o bañador? Sí, esas que no quieren ni oír hablar de viajes a la nieve, que siempre están diciendo “uy, qué frío”, que se ponen el plumas el primer día que la temperatura baja de los 20 grados y que su casa parece una sauna finlandesa 24/7. Pues quizá no sean el mejor ejemplo, pero es posible que algunos de ellxs puede que sean psicrofóbicos sin saberlo

La palabra deriva del griego psychrós que significa frío y de phobos, es decir, fobia (miedo) aunque también puede llamarse queimafobia y frigofobia. Y, básicamente, consiste en un pánico irracional hacia todo lo que tenga que ver con el frío, ya sea por la sensación térmica o sus efectos (nieve, hielo, etc). La exposición directa o indirecta a estos factores provoca que las personas afectadas por esta fobia comiencen a manifestar síntomas tales como latidos cardíacos rápidos, náuseas, sensación de asfixia, visión borrosa, desesperación y sudor. 

Debido a que, en gran medida, las circunstancias asociadas al frío son realmente imposibles de evitar en nuestra latitud, estas personas suelen desarrollar problemas a la hora de desenvolverse en su ámbito social, familiar y laboral. De hecho, no es extraño que algunas de estas personas opten directamente a trasladarse a lugares en los que el frío no existe durante la mayor parte del año o, incluso, lugares realmente calurosos donde su fobia queda latente en un segundo plano. De igual manera, también evitan a toda costa alimentos fríos: nada de helados o hielos en la bebida.

El origen del trastorno radica, como en otros casos de fobia, en episodios traumáticos en la infancia que no fueron convenientemente resueltos y que emergen en edad adulta en forma de miedo irracional. Finalmente, los tratamientos para la psicrofobia no pasan precisamente por pasar las Navidades en Laponia o recluirse eternamente en las Islas Canarias sino más bien en acudir a terapia donde puede usarse varias opciones como, por ejemplo, la hipnosis. De esta manera se pueden encontrar las causas del problema y reprogramar el subconsciente.

Puede que sea un trastorno muy poco frecuente pero desde luego el hecho de que exista podría hacer reflexionar a esas personas que no han puesto un pie por encima del paralelo 40º, a las que les entra frío solo con pensar en subir el finde a la sierra(y te joden el plan romántico) o al típico compañero de piso que se gasta el agua caliente, se acopla el único radiador de la casa, vive enrollado en una batamanta y deja la casa regada de sus tacitas de café y té. Igual no tenéis psicrofobia, pero lo vuestro es para hacéroslo mirar igualmente.