Esto es lo que pasa en tu cerebro cuando ves a alguien que odias

Tres regiones cerebrales se activan de una manera específica para hacerte experimentar ese oscuro sentimiento

El odio es uno de los sentimientos más poderosos que tu mente es capaz de experimentar. Y ha hecho que millones de personas a lo largo de la historia hagan cosas terribles. Muy terribles. Pero incluso si no llegas a esos extremos, incluso si tienes el autocontrol para no lanzarte como un animal hacia la persona que odias en cuanto la ves, te posee de una manera casi inverosímil. Te transforma. Dejas de ser esa buena persona que sueles ser y te conviertes en un monstruo que solo desea el sufrimiento. ¿Pero qué mierda le pasa a tu cerebro?

Así funciona tu cerebro

Al parecer, y según una investigación reciente llevada a cabo con tecnologías de imagen por resonancia magnética funcional y publicada en la revista especializada Emotionsen tu cerebro existe todo un circuito dedicado al odio. Como explica en un artículo para Psychology Today el neurocientífico Gary L. Wenk, de la Universidad estatal de Ohio, "la corteza insular, el putamen y la circunvolución frontal superior izquierda son los componentes principales de este circuito". Un circuito que ha acompañado a los sapiens desde el mismo principio.

"Estas tres regiones del cerebro mostraron un tipo específico de activación cuando las personas vieron imágenes de personas que odiaban. Curiosamente, estas mismas tres regiones del cerebro también reaccionaban cuando veían a una persona que una vez amaron pero que recientemente había sido rechazada", apunta Wenk. O dicho de otra manera: el cerebro utiliza el mismo cableado para lidiar con tus ex y para lidiar con la gente que no soportas. ¿Por qué razón? Eso sigue siendo un misterio. Uno que quizá algún día descubramos bien. 

Puede hacerte perder la razón

De momento, lo que sí sabemos es que el odio no solo es peligroso por su naturaleza oscura, sino también por su intensidad sin igual. En palabras de este neurocientífico, "los estudios psicológicos han encontrado que las personas se sienten más excitadas emocionalmente, más amenazadas personalmente y más inclinadas al ataque cuando experimentan odio en comparación con el asco, el desprecio, la ira o la aversión". Si una emoción puede hacerte perder la cabeza es el odio. Puede llevarte a romper tus propios códigos morales.

Y sobre todo puede llevar, y ha llevado durante milenios de historia, a que diferentes grupos sociales se maltrataran sin sentido. Porque sí, según Wenk, "el odio entre grupos también puede ser intenso", mucho más que otras emociones. Saberlo no cambia las cosas automáticamente, del mismo modo que tu odio no desaparece por conocer el circuito cerebral que lo sostiene, pero Wenk confía en que estos descubrimientos "podrán ayudarnos a entender las raíces del conflicto entre personas y grupos", así como el cómo reducirlo de manera efectiva.