Cómo preguntarle a alguien qué tal cuando es obvio que está mal

Sabes lo que ocurre, sabes qué problema le está rondando la cabeza a tu amigx y necesitas ayudarlx pero no sabes cómo acercarte sin hacer la clásica pregunta: “¿cómo estás?”, sobre todo cuando ya sabes la respuesta

Te ha contado por encima lo que le pasa. La relación que tienes con estx amigx es de extrema confianza y sabes que si no ha entrado en detalles sobre sus problemas es o bien porque no quiere hablar del tema o bien porque no sabe cómo abordarlo. Tú eres consciente de lo que le pasa y también sabes que sería inútil acercarte y preguntarle qué tal. La pregunta no solo es absurda y podría llegar a molestar sino que, además, tiene una respuesta obvia. Es necesario que saques, al menos de momento, esa cuestión de tu vocabulario más frecuente. Hay algunas pautas que puedes seguir para apoyar a esta persona sin acudir a este tipo de entradas previsibles y poco funcionales.

Un artículo de The New York Times explica que esta situación puede ser más frecuente dentro del panorama actual de pandemia y dice que “si bien puede no ser posible estar físicamente presente cuando un amigo está mal, sí que se puede crear una atmósfera y cultivar la mentalidad correcta para que la otra persona se sienta cómodx abriéndose cuando más apoyo necesita”.

El previo a hablar

En muchas ocasiones la persona no se acerca a ti y te cuenta lo que le pasa. A veces no solo necesita un tiempo de proceso, sino que puede ser alguien más reservado que no es de ir contándolo todo por ahí. En estos casos tú puedes buscar esas señales que a veces se perciben fácilmente. Se trata de cambios en su comportamiento o de mostrar vulnerabilidad en momentos donde antes no ocurría.

Y tú, ¿qué tal?

Uno de los puntos esenciales para poder ayudar a alguien o estar presente en momentos de inestabilidad es que unx mismx esté bien. Es importante estar sanamente y en calma para poder interactuar con personas que no se encuentran en su mejor momento.

Conocer los motivos

Si sientes que estos dos elementos se cumplen a la vez ya puede ser momento de actuar. Lo que decíamos al principio era que no había que ir con un “qué tal” o “cómo estás”. Hay que intentar ser un poco más directxs y decir cosas como: “veo que estás más calladx de lo habitual, ¿quieres hablar de algo?, ¿hay algo específico que te preocupe?, ¿a qué le estas dando vueltas?”. Ya no le estás preguntando qué tal en abierto, sino que le es estás dando la oportunidad de que sea más específicx. Si la persona niega cualquiera de tus preguntas, entonces o estás equivocadx o no quiere hablar del tema.

Vínculo de confidencia

El hecho de saber que lo que esa persona comparte no saldrá de ahí es un motivo de peso para poder abrirse y contar lo necesario sin sentir vergüenza. Ese vínculo de confianza que a veces necesitan algunas personas para poder contar las intimidades que les hacen sentirse vulnerables hace que puedan contar con ciertas personas y con otras no.

Cero prejuicios

A la hora de preguntar qué tal, las respuestas se quedan cortas, puede responder que todo bien y ya está. Cuando vamos a hablar con alguien que no se encuentra bien debemos ir con la mente abierta, sin ningún prejuicio y obviamente sin ningún tipo de presión. Si ya sabes más o menos de qué se trata puedes preguntar cómo está evolucionando la historia, qué tipo de ayuda necesita o qué asuntos le preocupan más que otros.

El silencio va bien

Está bien no preguntar nada también, a veces solo es importante estar presentes físicamente y no tener que hablar de absolutamente nada. Sin preguntas y solo con la presencia. Otra fórmula es hablar de otros temas, algunos que puedan ser más alegres y que ayuden a que la persona se distraiga y desconecte de sus pensamientos intrusivos. Tú no estás ahí para resolver el problema, estás para hacer compañía.

CN