Cómo dejar de dar y de recibir malos consejos

Cuando no sabemos qué decisión tomar recurrimos a nuestro entorno más cercano en busca de una opinión y, muchas veces, si seguimos su plan, estaremos yendo por un camino equivocado

Los malos consejos pueden hacer que nuestra vida se gire hacia donde no queremos. Y no solo eso, podría girarse hacia donde menos nos conviene. Por lo general cuando pides opinión sobre una decisión más o menos importante de tu vida es porque no sabes realmente qué hacer. Pero imaginad que, por ejemplo, Walt Disney hubiera seguido el consejo que le dieron su hermano y su esposa para que no hiciera la película Blancanieves. Finalmente él decidió realizarla. Desde el New York Times cuentan, además, que una de las personas a las que realmente le vino mal un consejo fue Mónica Lewinsky. A ella le dijeron que trabajar en el Casa Blanca sería un puntazo para su currículum y acabó siendo su peor experiencia.

Entonces, ¿por qué tantos consejos profesionales terminan siendo erróneos? En el terreno psicológico cuando, por ejemplo, vamos a terapia, estamos esperando que la persona que nos analiza y nos escucha nos dé un consejo para tomar una decisión. Esto no ocurrirá, no irás a terapia y te dirán: tienes que hacer esto, pueden darte perspectivas pero no tomarán la decisión por ti. Realmente el problema comienza con a quién nos acercamos a pedir consejo. Lo que pasa es que muchas veces acudimos a las fuentes equivocadas.

Para poner un ejemplo que puede servir para visualizar esto vamos a nombrar uno bastante común: pedir consejos a padres o abuelxs. Claro que la voz de la experiencia puede ser de gran ayuda pero en esta ocasión pueden influir también los deseos internos que los familiares tengan hacia nosotrxs. Es decir, que nos guíen por lo que a ellxs les gustaría que hiciéramos. Pero no es lo único que puede ser una influencia. También hay que tener en cuenta que son personas que fueron criadas en una época muy diferente a la nuestra"Hoy el mundo está cambiando tan rápido que las personas se vuelven sabias para un mundo que ya no existe", así opina el autor del blog Wait but Why en referencia a este hecho.

Los familiares no son las únicas personas que escogemos para que nos den consejo. Y es aquí donde viene el segundo error en cuanto a elección de personas. Por lo general, aunque decimos que queremos consejos de personas con experiencia y conocimientos relevantes, terminamos contactando con aquellos que son entusiastas y más accesibles. Vamos, que te inspira más confianza una persona alegre con la que es fácil hablar que alguien más serio y con mayor conocimiento. Esto se muestra también en el estudio publicado en American Psychological Association. En él se confirma que los cantantes del concurso televisivo La Voz, se inclinan por aquellos coaches que les dan elogios antes que ir con aquellos que han ganado en mayores ocasiones.

Si, por ejemplo, acudes a una persona que está calificada para darte un buen consejo pero tomar esta decisión te genera inestabilidad, probablemente no podrás procesar bien la información y esto hará que no puedas distinguir entre buenos y malos consejos o no puedas reconocer conflictos de intereses. Cuando alguien te pide consejo hay que intentar no dar solamente una única recomendación. Las personas rara vez necesitan una conclusión concreta. De hecho lo más beneficioso es escuchar un proceso de pensamiento donde irán apareciendo los criterios que son relevantes para tomar esa decisiónEl consejo más útil no especifica qué hacer, ayuda a las personas a ver puntos ciegos en su pensamiento y a aclarar sus prioridades.

Seguramente te ha pasado que consideras que eres una persona con más sabiduría cuando das consejos a otrxs que cuando tomas decisiones por ti mismx. No eres la única persona a la que le pasa esto. En psicología, se llama la paradoja de Salomón, y a menudo sucede porque tenemos más distancia de los problemas de otras personas que la nuestra. A veces lo ideal para saber qué debemos hacer o qué decisión tomar es dar consejo a otras personas. Cuando explicas algo en voz alta estás dando información con la que no había contado en el momento de reflexión.

Asesorar a otrxs no solo nos ayuda a tomar mejores decisiones, también nos deja más motivadxs para seguir adelante. Escucha tus recomendaciones a otras personas y recuerda pedir consejo a quien consideres que tiene más conocimiento y no a quien sea más cercano o más accesible.