¿Por qué no soportas el silencio cuando estás con otras personas?

Razón número uno: tu biología. Razón número dos: tu autoestima

El silencio no es una nada. Al contrario: esa ausencia de palabras transmite mucha más información de la que sueles imaginar. Y lxs escritorxs, lxs comunicadorxs o lxs humoristxs lo saben muy bien. De ahí el temor que sientes porque en una conversación con otras personas se produzca el llamado silencio social, el cual Joaquín Mateu, doctor en psicología clínica de la Universidad Internacional de Valencia, define en una publicación en The Conversation como el silencio que "ocurre cuando más de dos personas interactúan simultáneamente y de repente todo se detiene quedando un vacío atronador".

¿Por qué es incómodo?

Ocurre muy a menudo. Y en muchos contextos diferentes: con tu familia cuando vuelves para visitarla, con tus compañerxs de universidad en el camino a la cafetería, con tus compañerxs de trabajo en el ascensor y con esas personas que acabas de conocer en la fiesta y con las que todo parecía fluir perfectamente. Entonces, ¿por qué siendo tan habitual te resulta tan sumamente insoportable? ¿Por qué no puedes mantenerte tranquilx en estas situaciones? Según el propio Mateu, para comprenderlo debes comprender primero el significado emocional que tienen las conversaciones en tu mente.

Así, dice este especialista, "las conversaciones fluidas alimentan el sentido de pertenencia social, nos validan como parte del grupo, nos proporcionan una sensación de control sobre las dinámicas relacionales y contribuyen decisivamente a la autoestima". Mientras tanto, y como reflejo oscuro de esos beneficios, "el silencio puede sugerir una confrontación velada o la existencia de emociones que se prefiere no expresar, avivando con ello cierta inseguridad". De ahí que las reacciones al silencio sean tan torpes como hablar del tiempo, cantar o tararear. Es la inseguridad empujándote a obrar impulsivamente.

La autoestima mide tu incomodidad

Y esta es precisamente la clave de que a ti, a ti personalmente, los silencios te parezcan una pesadilla. Según Mateu, "las personas con una buena autoestima suelen vivir los silencios con mayor comodidad porque no albergan expectativas negativas sobre lo que los demás pensarán de ellas, por lo que el silencio (que tiende a rellenarse con nuestros miedos e inseguridades) adquiere matices más sosegados y reconfortantes". Así, y en resumen, el silencio social siempre genera intranquilidad, pero si eres una persona con mala autoestima los niveles de ansiedad se dispararán. Querrás romper el silencio de inmediato.

La solución es doble. Por un lado, está claro que trabajar en tu autoestima es una buena idea. Y no solo por este asunto del silencio, sino por todos los demás beneficios para tu estado anímico y tu vida. Por otro lado, cambiar tu enfoque de los silencios. En palabras del autor, "los efectos del silencio sobre nuestro bienestar suelen estar más asociados a nuestra forma de interpretarlos que a la intención de los demás cuando hacen uso de él". En otras palabras: la próxima vez que irrumpa un atronador silencio en la sala, piensa que nadie lo está haciendo para castigarte o juzgarte. Simplemente se dio. Y no hay nada malo en ello.