Por qué no estamos preparados para un despido

Dentro del torbellino de la precariedad laboral, una de las peores situaciones es el despido y saber como gestionarlo

Tanto en el instituto como en la universidad, el mundo laboral parecer ser un universo paralelo, como si no tuviera nada que ver contigo ni con lo que estás haciendo allí. A lo sumo, y si has tenido suerte, te han enseñado como hacer un currículum decente, y muchas veces ni eso. El mundo laboral, ese gran desconocido con el que te desvirgas en tus primeras prácticas o bien curros del verano. Las ganas de ser autosuficiente, de ganar dinero y, si tienes muchísima suerte, estar trabajando de lo tuyo, hacen que a veces perdamos de vista la realidad hostil que es el trabajo: prácticas no remuneradas, becarix hasta los 27, contratos temporales… Hasta que acaba llegando el que no se debe nombrar, y para el cual no estamos nada preparadxs: el despido.

Nadie nos prepara para un despido, ni como gestionarlo ni en cuestiones burocráticas (¿tengo indemnización?, ¿tengo derecho a paro?,¿cuánto?) ni en cuestiones emocionales: frustración, angustia, tristeza, rabia, miedo a no encontrar un nuevo trabajo. Obviamente, hay despidos que son una alegría como en la canción de Amaral, en el cual puede que estés sin curro, pero ya no tienes que aguantar el mierdas de tu jefe o unas condiciones laborales que parecen sacadas de una fábrica de Índitex en Taiwán.

Lo peor, pero, son los despidos encubiertos, a.k.a los contratos temporales que se prorrogan hasta el infinito y que cuando se te está a punto de terminar el último viene el de recursos humanos diciéndote que no te renuevan. Y en esa cabecita posadolescent se empiezan a amotinar un montón de reproches y preguntas: ¿Por qué? Pero si has currado un montón de horas extras sin cobrar, y por no hablar de las veces que te has comido con una sonrisa los peores curros que nadie quería hacer.

Sea como sea, en el curro intenta encajar el golpe de la manera más digna, y ya una vez en casa intenta sobre cuál es el convenio que rige tu trabajo (de hecho eso lo puedes hacer el primer día que entras en un sitio nuevo ya) para saber cuáles son tus derechos, mirar si existe un comité de empresa y si te pueden ayudar, y empezar a informarte sobre el paro. Por lo que respeta a la gestión emocional, primero de todo deja que fluyan los sentimientos, sean cuales sean. Si estas en casa de tus padres o económicamente te lo puedes permitir, tomate unos días para encajar la situación y recargar pilas. Ya que no has tenido vacaciones al menos descansa ahora. 

Otro elemento clave, como en la canción de Amaral, son tus amigos. Intenta apoyarte en ellos, sal para refrescar tu cabeza y tener suficiente moral como para afrontar una vez más el tedioso proceso de entrevistas de selección. Mandar currículums y qué cuando te pregunten; ¿por qué quieres trabajar con nosotros?, poner tu mejor sonrisa y hacer la pelota de la empresa en lugar de decir simplemente: pues porque necesito un curro para vivir como todo el mundo.