Por qué tus expectativas están destruyendo tu vida lentamente

Poner el listón demasiado alto con tus expectativas puede condenar tu autoestima hasta convertirte en un esclavo de ellas

Esta noche vas a conseguir que tu pareja tenga cuatro orgasmos. En dos meses habrás ascendido en la empresa en la que trabajas. Y en tres años estarás viviendo una vida idílica viajando en furgoneta alrededor del mundo. Las expectativas son parte de la condición humana: anticipar los potenciales resultados futuros para prepararte para ellos. Pero en ocasiones se te pueden ir de las manos y terminar siendo prisionerx de las mismas. Para descubrir si es tu caso, el psicoterapeuta Sean Grover enumera en un artículo para Psychology Today tres síntomas evidentes de que estás aferrándote demasiado a tu propia visión disney de la vida.

Y el primero de ellos es una autoestima frágil. "Escribir una novela, perder peso o aumentar los ingresos son grandes metas, pero cuando se combinan con expectativas poco realistas, estás preparando el escenario para la autodestrucción". Pretender ganar el Premio Planeta con tu primer borrador, perder diez kilos en un mes o ganar 15.000 euros más anuales son esperanzas muy fantasiosas. Te estás poniendo el listón por las nubes todo el rato y, cuando no lo alcanzas, te castigas muchísimo cuestionando tu valía. Simplemente no es justo contigo mismx. Estás destruyendo tu autoconcepto y amor propio por esperar tantísimo.

Pero las expectativas grandilocuentes no afectan únicamente a tu relación contigo: también condicionan tus relaciones con las personas que te rodean. Al fin y al cabo, esperas mucho de ellas. Como bien indica Grover, "presionar constantemente a amigos, compañeros de trabajo o parejas románticas para que satisfagan todas tus demandas es una verdadera locura". Una que desemboca inevitablemente en el distanciamiento. Por eso debes repensar tus relaciones fallidas. ¿Te decepcionas con facilidad? ¿Te frustra que los demás no digan o hagan lo que pensabas que dirían o harían? ¿Sí? Estás colgadx de tus expectativas como un koala.

Por último, podemos hallar pistas de este mal en las actitudes excesivamente críticas con el mundo. Según el psicoterapeuta, estas actitudes aparecen cuando te desilusionas porque este no cumple tus deseos. "En lugar de responsabilizarte por esperar demasiado, encuentras fallas en todo y, al final, nadie escapa a tu condena". El trabajo es una porquería. La sociedad es una mierda. Y el universo un vacío inconmensurable y cruel. Las expectativas, como ves, generan un desencanto contigo mismo, con tus seres queridos y con la existencia en general. Pero existen una serie de correcciones que puedes hacer en tu vida para combatirlo.

En primer lugar, establecer expectativas realistas. En palabras de Grover, "es genial tener grandes sueños, pero no esperes que se materialicen de la noche a la mañana". La vida tiene sus tiempos. En segundo lugar, tener una actitud más agradecida ante las cosas. Quizá no has escrito un best seller. Quizá tu pareja no tenga ganas de sexo hoy. Quizá tu trabajo no sea el mejor del planeta. Pero has escrito un libro, a tu pareja le encantas y tienes un trabajo bastante decente. Párate a apreciar. Y, en tercer y último lugar, sé flexible. Puedes plantearte las expectativas que quieras si tienes la capacidad de adaptarte felizmente. Y todo eso se trabaja.