7 motivos por los que no consigues llegar al orgasmo

Aunque muchas mujeres se avergüencen sintiendo que si no llegan al orgasmo es “por su culpa” la anorgasmia es algo muy común y puede tener muchos motivos.

Aunque en 2021 términos como ‘frígida‘ o ‘histérica’ tendrían que estar obsoletos, enterrados y revisados desde la crítica una profunda vergüenza ante tan clara misoginia no hace falta mirar muy lejos para ver que no es así: las mujeres siguen viviendo bajo un escrutinio constante su sexualidad, señalando también a la que no puede tener orgasmos. La anorgasmia (que así es como se denomina científicamente a la incapacidad de alcanzar el orgasmo) sigue siendo tabú: la mayoría de mujeres evitan el tema por pudor, porque sienten que de alguna manera “es su culpa”, que hay algo que no funciona bien en ellas. Si bien cada caso es particular hay ciertos factores que pueden estar afectando directamente a que los orgasmos no lleguen nunca, o no con la facilidad o frecuencia que una quisiera. Estos son 7 motivos que deberías tener en cuenta:

1. Alcohol y otras drogas

El alcohol y otras sustancias pueden ser un auténtico palo en las ruedas a la hora de conseguir un orgasmo. La bebida afecta a nuestro torrente sanguíneo, es decir, puede hacer que llegue menos sangre al clítoris, que suele ser el principal protagonista en el orgasmo femenino. El tabaco, por ejemplo, también tiene efectos negativos sobre nuestra circulación sanguínea, por lo que tampoco va a ser el mejor aliado cuando nos vamos a la cama. En general el uso de sustancias puede afectar de forma negativa a la experiencia sexual: la deshidratación hará que lubriquemos peor, nuestro sistema nervioso puede estar adormecido dificultando la percepción del placer… aunque a veces sintamos que nos desinhiben en el sexo, todas las drogas pueden hacer que, por diferentes motivos, nos cueste más disfrutar de él cuando entramos en faena.

2. Problemas de comunicación

Lo fundamental en el sexo no son los orgasmos, son el consentimiento, del deseo y la comunicación. Cuando esta tercera pata falla es muy fácil que el sexo resulte decepcionante o, como poco, menos placentero de lo que debería. Debes recordar que tu pareja no puede leerte la mente: si no eres capaz de expresar qué te gusta y qué no te gusta, qué quieres y qué no quieres, es probable que no sea capaz de adivinar. Además es importante que la comunicación se haga de forma constructiva, en positivo: “Lo estás haciendo mal”, puede afectar a la confianza de la persona con la que estás compartiendo tu intimidad. Elige bien las palabras y en no dañar su confianza y refuerza lo positivo, por ejemplo, “Me gusto mucho cuando hiciste x, podríamos volver a hacerlo”.

3. Falta de confianza con tu cuerpo

Los problemas de imagen corporal son una auténtica losa en el sexo. Es imposible relajarse y vivir el momento si estás siendo hiperconsciente de tu anatomía, pensando en cómo se te ve en cada momento, con tu mente pensando en tus complejos en vez de en disfrutar. Es complicado tener buena autoestima como mujer en un mundo en el que todo está lleno de letreros luminosos gigantes que chillan “No eres suficiente”, pero hay que seguir intentando trabajar la autoestima para poder disfrutar más de la vida, incluyendo la vida sexual.

4. Problemas médicos

Hay muchas condiciones médicas que pueden hacer para las mujeres que las padecen que el orgasmo sea una cuestión difícil o imposible, como es el caso de la esclerosis múltiple. El pronto diagnóstico de estas enfermedades y tener un tratamiento indicado lo antes posible. Aunque en algunos casos son precisamente los medicamentos que palían ciertas dolencias los que dificultan el orgasmo. Los antidepresivos, por ejemplo, pueden hacer para algunas personas que correrse sea imposible. Si esto sucede y sientes que te afecta negativamente puedes hablar con tu psiquiatra y considerar un cambio de medicación si es posible.

5. Falta de estimulación sexual

Una respuesta muy simple pero muy habitual al por qué una mujer no alcanza el orgasmo durante el encuentro sexual es la falta de estimulación sexual (apropiada). Aunque las anatomías sean similares, los gustos y lo que nos produce placer no es igual para todas. Y no hablamos solo de los genitales. El cuerpo está lleno de zonas erógenas que varían de una persona a otra: ni todo el mundo tiene las mismas ni a todo el mundo le gusta que le toquen de la misma manera. Y, por supuesto, recordar que la mayoría de mujeres no se corren solo mediante la penetración, se necesita una estimulación del clítoris. Si nos olvidamos del botón mágico, mal asunto.

6. Presión social

Las presiones sociales abarcan un gran espectro: el ideal de éxito, el estrés, las dificultades financieras y laborales y también los propios problemas de pareja, sobre todo si existen problemas de confianza o conflictos pendientes de resolver. Es difícil disfrutar en plenitud del sexo cuando nuestra cabeza está barajando una enciclopedia entera de problemas al mismo tiempo. 

7. Bienestar mental

Si padeces de ansiedad o depresión disfrutar del sexo puede ser complejo. Si sientes que la vida se te está atragantando demasiado las dificultades sexuales no son más que un síntoma secundario, tu estabilidad emocional y salud mental son lo primero. Pide ayuda psicológica profesional. No hace falta tocar fondo para querer estar mejor.