El huevo de obsidiana, la piedra que te introduces en la vagina y saca lo peor de ti

Se trata de una herramienta terapéutica para sanarse y trabajar desde el aparato genital femenino

La primera vez que escuché que, a través de una piedra lisa, negra y con forma de huevo, podías sacar a la luz tus sombras más ocultas me quedé un poco en shock. Mi asombro aumentó cuando me explicaron que, para que eso ocurriera, el huevo de obsidiana —que así es como se llama— debía introducirse en la vagina cada noche antes de ir a dormir. Las preguntas se amontonaban en mi cabeza: ¿de qué trata exactamente todo esto? ¿a qué se refieren cuando hablan de sombras ocultas? ¿es algún tipo de magia extraña? ¿cómo que en la vagina? Así que me puse a investigar y a preguntar tanto a mujeres que la habían utilizado como a una sexóloga que trabaja con ella en su consulta y lo que descubrí me abrió un nuevo universo. 

Archivo personal

En una primera búsqueda aprendí que también era conocido como Huevo de Osiris y que estaba hecho de obsidiana, un tipo de roca volcánica que se utiliza mucho en joyería y decoración. También leí que existían huevos vaginales de otras piedras, como el de jade, de cuarzo rosa o de ojo de tigre y que su principal uso era hacer ejercicios para fortalecer el suelo pélvico. Vendría a ser como las típicas bolas chinas, pero en vez de meterte las de silicona, para hacer los ejercicios te introduces estas rocas de diferentes tamaños. 

Lara Castro-Grañén es una reconocida psicóloga y sexóloga de Barcelona especializada en el trabajo del periné y el crecimiento erótico que recomienda habitualmente estas piedras en su consulta tanto para el proceso físico como psicológico. Su despacho en el Institut Gomà situado en la calle Diagonal respira calma. Es un lugar amplio que te hace sentir en casa donde aparece la sensación de que cualquier problema tiene solución y cualquier pregunta, respuesta. Por lo tanto empiezo con todas mis dudas sobre qué utilidad tienen estas piedras en un proceso terapéutico. 

Cómo se utiliza el huevo vaginal

“Existen tres tamaños de huevos y lo mejor es empezar por el mediano", cuenta la sexóloga y explica que "cuando ya se alcanza cierto nivel se pueden usar dos huevos pequeños y hacer que se choquen en el interior de la vagina o moverlos de forma diferente”. Se trata de un control muscular que no muchas mujeres han conseguido. Este trabajo físico tan puntual lleva, de forma orgánica, a una reconexión con las sensaciones y la sexualidad. En el trabajo con las piedras el objetivo principal es mejorar la musculatura y la lubricación pero al estar en contacto con la vagina empiezan a encenderse aspectos de la mujer que, con anterioridad, quizás estaban apagados: “Esto ocurre porque la zona genital es un centro energético brutal donde se guardan muchísimas emociones y conflictos, como si los bloqueos se quedaran ahí”.

Lara me explica que antes de usarlo hay que limpiar energéticamente el huevo dejándolo una noche en agua con sal. El tratamiento comienza el primer día después del periodo y consiste en introducir el huevo en la vagina antes de dormir y sacarlo por la mañana. Así durante varios meses descansando los días de regla. Lo que sucede es que los posibles traumas que habitan en nuestro interior pueden ir emergiendo del subconsciente y reflejarse en nuestros sueños. “A través de los sueños pueden salir cosas que no conocemos o que están ocultas a un nivel muy profundo. Hay sueños que tienen un simbolismo que puede asustar o no llegar a entenderse del todo”, cuenta la experta. 

Sanar mientras duermes

Viviana Gutiérrez tiene 26 años, es sevillana y es la amiga que me habló por primera vez del huevo y por la que empecé este reportaje. Ella llevaba varios meses haciendo terapia para entender el origen de sus conflictos internos cuando su psicóloga le sugirió el trabajo con el huevo de obsidiana. “El primer día que me lo puse no soñé nada. Me acuerdo levantarme y no poder hacer que la piedra me saliera de la vagina. Me asusté un poco pero recordé que mi terapeuta me había dicho que si la piedra no salía de forma natural o haciendo un poco de fuerza, no me preocupara. Cuando la obsidiana terminara de hacer su trabajo energético, saldría por si sola. Seguí con mi vida y pasada gran parte de la mañana, fui al baño y salió naturalmente. Estaba ardiendo”, me había contado Viviana por teléfono.

Le comento esta situación a Lara Castro y me dice que muchas mujeres que se adentran en este trabajo creen que “si se introducen algo en la vagina, puede perderse en su interior y viajar en las profundidades de su cuerpo”. Nada más lejos de la realidad: “La vagina tiene un tope, el huevo no puede ir a ningún sitio. Aún así se puede tener un huevo perforado y colocarle un hilo dental para ayudar a su extracción, como sucede con los tampones”, puntualiza Lara.

Archivo personal

Viviana ha tenido que hacer un largo recorrido para ir sanándose y entender lo que comenzó a salir a la luz mientras utilizaba la piedra: “Después de varios sueños y varias lecturas de los mismos, pude ponerle nombre a mi sombra: dependencia emocional de los hombres. No me pasa con cualquier persona, me pasa solo con ellos, necesito tener su interés para sentirme bien. Casi sin saberlo, cuando llego a un lugar busco la atención de ellos, lo he hecho siempre de manera natural y orgánica”.

Ella es la única persona que conozco que ha conseguido mirar a uno de sus monstruos internos de frente. “Lo veo, se qué forma tiene, cómo es y estoy aprendiendo cómo enfrentarme a él y superarlo. Tengo que aprender a estar sola. Conmigo misma del todo. Nunca lo he hecho, siempre ha habido alguien por el medio. Tengo que enfrentarme a mí y conocerme al 100% para poder hacer que esa dependencia desaparezca. Para quererme, cuidarme y respetarme”, sentencia la joven.

El poder de la sugestión

Aunque se puede estar abierto a que vayan apareciendo cosas, Lara Castro me comenta que al principio de la terapia siempre se marcan objetivos. Hay que buscar un propósito enfocando lo que se desea saber o conocer. El significado de los sueños se irá descubriendo en la terapia. Esta es la razón por la que se trata de un trabajo que tiene que hacerse acompañado o guiado por un profesional. Sobre todo porque es muy posible que aparezcan imágenes desagradables: “Puedes soñar con partos, niños muertos, asesinatos. Cosas muy duras”, aclara la psicóloga.

We Heart It

Sin embargo, hay mujeres que eligen hacerlo por su cuenta sin seguimiento psicológico como Jazmín, de 25 años, que no ha querido dar su apellido. “Al principio no tuve grandes sueños aunque sí uno que me marcó mucho. En él estoy discutiendo con mi pareja. No era una discusión fuerte pero era una de esas en las que ninguno se bajaba del burro. Cuando me desperté pensé: 'es un reflejo de la realidad'", recuerda.

A partir de ese momento los sueños fueron constantes incluso cuando dejó de utilizar el huevo. "Mi conclusión es que se trata de sugestión. Para mí es como cualquier fe: si tú crees que funciona, pues funciona. Al fin y al cabo le estás otorgando un poder a algo externo muy fuerte y crees que te está descongestionando emocionalmente y sexualmente", me relata Jazmín.

La falta de información puede hacer que los huevos de obsidiana o cualquier otra piedra, sean percibidos como algo mágico o esotérico. Sin embargo son cada vez más las profesionales colegiados que las utilizan con sus clientas para que el proceso terapéutico no se eternice ya que muchas veces simplemente hablando no se puede acceder a según que partes del subconsciente. Lo he descubierto después de esta pequeña investigación es que sirven para hacer el importante trabajo de fortalecer los músculos del suelo pélvico y el acceso al lado oscuro, a traumas, bloqueos o emociones reprimidas lo tendrá que comprobar cada mujer y sacar sus propias conclusiones.