¿Sabías que las personas optimistas viven más que las pesimistas?

 La buena noticia es que tienes un 75% de margen de maniobra

Las actitudes extremadamente optimistas pueden llegar a ser muy tóxicas cuando no son honestas y sirven para bloquear emociones negativas legítimas. Pero la realidad es que el optimismo natural, ese que hace que algunas personas simplemente encajen mejor los golpes de la vida y mantengan el ánimo más elevado, tiene un atractivo innegable. Al fin y al cabo, las personas optimistas son más felices que las personas pesimistas. Sin embargo, estas últimas tienen algo más que lamentar: parece que, según la ciencia, vivirán una vida más corta que las personas optimistas.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio realizado con la colaboración de casi 160.000 mujeres de muy distintos orígenes étnicos y culturales. Liderado por varias investigadoras estadounidenses y publicado en la revista especializada Journal of the American Geriatrics Society, muestra cómo "los niveles más altos de optimismo se asocian a una mayor longevidad y a una mayor probabilidad de vivir más allá de los 90 años", tal como apuntan desde la CNN, medio que se hace eco de la investigación. Si te consideras una persona pesimista, probablemente no sea esta la mejor noticia para empezar tu día.

Piensa en cosas buenas y vivirás más

Porque la relación no es precisamente tenue. Según este mismo medio estadounidense, "los factores relacionados con el estilo de vida saludable, como la calidad de la dieta, la actividad física, el índice de masa corporal (IMC), el tabaquismo y el consumo de alcohol, representaron menos de una cuarta parte de la asociación entre la longevidad y el optimismo". Hasta tal punto es determinante con qué ánimo esperanzador o agorero te relacionas con los acontecimientos que ocurren en tu vida, así como la naturaleza de los escenarios que proyectas en tu cabeza cuando piensas en el futuro.

Y no es tan extraño. No es magia. En primer lugar, porque una mente pesimista genera más estrés, lo que no beneficia en absoluto la salud de tu organismo. Todo lo contrario. Y, en segundo lugar, porque "investigaciones anteriores han encontrado una relación directa entre el optimismo y comportamientos más saludables en cuanto a la dieta y el ejercicio, así como una mejor salud cardíaca, un sistema inmunológico más fuerte, una mejor función pulmonar y un menor riesgo de mortalidad, entre otros". Las personas optimistas, al parecer, se cuidan más que las personas pesimistas.

No todo está en los genes

Hasta aquí las malas nuevas. Ahora viene lo bueno: "los estudios en gemelos han descubierto que solo un 25% de nuestro optimismo está programado por nuestros genes". Eso significa que tienes hasta un 75% de margen de maniobra para decidir: ¿vas a ser pesimista o vas a ser optimista? El camino de transformación no es sencillo, pero es posible. Y entre las cosas que pueden ayudarte a conseguirlo esta la técnica conocida como "mejor yo posible". Es muy sencilla: "te imaginas a ti mismo en un futuro en el que todos tus problemas se han resuelto". Parece poca cosa, pero ponla en práctica cada día y verás. Es cuestión de dedicación.