La actitud positiva puede llegar a ser más tóxica que el pesimismo

La práctica de la gratitud puede derivar en una falta de contacto con las emociones negativas

Las personas profundamente negativas son muy tóxicas. Incluso aunque sean buenas, incluso aunque no tengan mal fondo, terminas por apartarlas de tu vida parcial o totalmente para que no te arrastren a su oscuridad y su permanente actitud de miedo. Es una influencia de la que no sacas nada bueno. Sin embargo, poco se habla del extremo opuesto: las personas profundamente positivas que siempre tienen un mensaje optimista para cada momento de mierda. Según cuenta la investigadora Tania Luna en un artículo para Psychology Todayestas personas también son muy tóxicas. Y tú podrías ser una de ellas.

Qué es la positividad tóxica

"Whitney Goodman, psicoterapeuta y autora del libro Toxic Positivity, define la positividad tóxica como una presión implacable para ser feliz todo el tiempo, sin importar las circunstancias, y particularmente en nuestra momentos de lucha más profunda", explica Luna. Si tuvieras niveles divinos de serotonina y estuvieras siempre contentx, sin importar qué ocurre en tu vida, pues genial: serías unx privilegiadx. Pero ese no es el caso. Por eso la positividad tóxica también puede definirse como un intento desesperado de evitar las emociones negativas mediante actitudes positivas forzadas. El problema es el fake.

Y es relativamente sencillo descubrir cuándo estás cayendo en esa dinámica. Solo tienes que contestar a estas preguntas formuladas por la especialista. ¿Te obligas rápidamente a animarte o a buscar el lado positivo cuando sientes emociones desagradables? ¿Te sientes culpable por no estar lo suficientemente agradecido por lo que tienes en tu vida? ¿Tratas de animar a las personas que te importan cuando están molestas o tristes aunque no te hayan pedido ayuda? ¿Sueles decir cosas como "todo sucede por una razón" o "al menos no es tan malo como podría ser" como una manera de ayudar a los demás?

No te obligues a pensar 

Si has respondido varias veces afirmativamente estás bajo el dominio de la positividad tóxica. Y ni siquiera es particularmente extraño. Al fin y al cabo, en los últimos años se ha escrito muchísimo acerca de la gratitud y sus efectos en el estado de ánimo. No obstante, señala Luna, "hay una diferencia importante entre una práctica diaria de positividad y adoptar por defecto la positividad como panacea". Lavarte los dientes todos los días es muy útil para evitar caries, pero si la caries aparece, no la vas a curar cepillándote más fuerte. A veces necesitas otro tratamiento para tus problemas. Incluidos los emocionales.

En concreto, y según los apuntes de Goodman en su ensayo, "la alternativa más simple a la positividad tóxica es el respeto por todas las emociones y su valor". No huyas de la tristeza con una frase manida. No huyas de la ira con una sonrisa forzada ante el espejo del ascensor. No huyas de la nostalgia obligándote a sentir la alegría cuando no toca. En su lugar, reconoce esa emoción negativa, valídala, permítete sentirla sin ninguna clase de juicio y reflexiona para encontrar la causa. De lo contrario, estarás perdiéndote toda la información que puede proporcionarte y viviendo una mentira. Los malos momentos son parte de la experiencia.