Las personas bordes no son evolutivamente competentes

El homo sapiens ha vivido un proceso de autodomesticación que se basa en "cuanto más sociable, mejor". Entonces, ¿por qué existen personas estúpidas que van en contra de este proceso?

“Es que es un borde”. Seguro que has escuchado cientos de veces esta frase dirigiéndose a alguien. Todos conocemos al típicx que cada vez que habla suelta alguna puyita o un comentario antipático, con superioridad o condescendencia. Aunque este tipo de personas pueden llegar a ser cargantes, algunxs han convertido este rasgo en una especie de “marca de la casa” y van pregonando por ahí que sí, en efecto, “soy un borde”, como quien presume de ser piloto, médico o profesor.

Por supuesto, hay muchas formas de relacionarse con este tipo de personas. Desde apartarnos y alejarlas de nuestras vidas, hasta no tomárnoslas demasiado en serio, entendiendo que, aunque sí que es verdad que pueden llegar a ser antipáticas, muchas veces solo lo son para estar acorde a este “personaje borde” que han creado ellxs mismxs. Es decir, no tomarse a lo personal sus comentarios desagradables, porque dicen más del personaje que quieren proyectar que de ti.

Pero aunque las personas bordes intenten justificar su comportamiento con “yo soy así”, sin intentar ser cordiales ni esforzarse en no hacer sentir mal a los demás, deberían entender que la conducta anómala es la suya (y, por lo tanto, la que debe dar explicaciones), y no la de los ofendidos. Es decir, como explica el biólogo celular Francisco José Esteban Ruiz en el portal The Conversation, “ser borde no es evolutivamente competente. El Homo sapiens ha pasado por un proceso de autodomesticación”, como somos animales sociales, tenemos que tener actitudes amigables, fraternales y amorosas para que el grupo prospere. Cualquier tipo de agresividad te aleja, te vuelve individual y, por lo tanto, contrario a los procesos de la evolución humana, enfocada a formar grandes grupos y redes afectivas.

Por supuesto, hay excepciones. No somos máquinas evolutivamente perfectas (hay miles de casos que lo demuestran, desde enfermedades genéticas que desbancan “la ley del más fuerte” hasta los bordes, que ponen en peligro la cordialidad de los grupos sociales, promovidos por la evolución). Aun así, la teoría de que las personas bordes son evolutivamente desaventajadas es una forma interesante de enfrentarse a ellas. Como añade la coach Vanessa Carreño, muchas veces el borderío suele ir acompañado de soberbia y superioridad, haciendo que las que reciben los comentarios antipáticos se sientan mal consigo mismas.

De hecho, Carreño anima a las personas que son bordes a reevaluar por qué lo son. Si evolutivamente tendemos a ser amables y sociables, ¿por qué hay gente antipática? “Suele ser por problemas de inseguridades y falta de autoestima, una persona con seguridad en sí misma no tiene por qué rebajar a los demás ni poner una barrera de antipatía con los demás”. Al final, como afirma la escritora Raquel J. Palacio: “Yo siempre digo que es mejor pecar de amabilidad. Ese es el secreto. Si no sabes qué hacer, pues sé amable”, una afirmación evolutivamente lógica que deberíamos aplicar más: antes de responder mal, ¿por qué no hacerlo bien? Saldremos ganando todos.

CN