Tener una personalidad ecoista podría condenarte al fracaso y la infelicidad

El ecoismo es un rasgo de la personalidad descubierto recientemente que funciona como una especie de reverso del famoso y dañino narcisismo

En la mitología griega, Narciso era un adolescente hermosísimo que enamoraba mujeres allá donde iba. Y una de ellas fue Eco, una ninfa condenada a repetir únicamente las últimas palabras que oía. Incapacitada para expresar amor con sus propias palabras, Eco quiso abrazar a Narciso, pero este la rechazó con mucha crueldad. Esto hizo que la diosa Némesis castigara al joven Narciso haciendo que se enamorara de su propio reflejo, creando así el concepto de narcisismo que tanta literatura psicológica ha generado. Pero nadie reparó en la simbología de Eco, en la personalidad que proyectaba. Hasta ahora.

Porque el psicólogo y autor best seller estadounidense Craig Malkin estaba trabajando en su famoso libro Rethinking Narcissism cuando descubrió algo nunca antes advertido: Eco, ese personaje sin voz propia, representaba una especie de antítesis del narcisista. Desde entonces han sido varios los autores estadounidenses que han abordado el concepto e, incluso, han surgido colectivos de apoyo a los ecoistas. En España, no obstante, el término suena aún desconocido, como pudimos comprobar tras intentar sin éxito hablar sobre el tema con varios psicólogos. Aquí también hay ecoistas, pero ignoran que lo son. Por suerte, Malkin ha ido explicando en diferentes medios de comunicación las características que permiten identificar a una persona con personalidad ecoista. Y son estos cinco que aquí recogemos.

Miedo a sentirse especial

Nada teme tantísimo un ecoista como la posibilidad de proyectar vanidad o acaparar la mirada del resto. Así lo explica el propio Malkin en la red social de preguntas y respuestas Quora basándose en sus estudios sobre el espectro narcisista: "El rasgo característico de los ecoistas es el temor a parecer narcisista de alguna manera. Se sienten incómodos con la atención, especialmente cuando es positiva". Prefieren estar en la sombra, pero existe en ellos, como apunta el psicólogo, una enorme contradicción: desearían sentirse especiales pero al mismo tiempo se sienten absolutamente incapaces de disfrutar esa sensación.

Esconden sus necesidades

Otras de las señales básicas de los ecoistas es que nunca expresan sus deseos en sus relaciones personales. Como apunta el creador del término, "tienen miedo de convertirse en una carga y no es exagerado decir que odian tener necesidades". Así que las esconden. Creen firmemente que para ganarse el amor de los demás tienen que exigir lo menos posible y dar lo máximo posible. La psicóloga especializada Jane McCartney lo corrobora en Inews: "Los narcisistas buscan personas que verifiquen su importancia, mientras que los ecoistas han aprendido a sobrevivir haciendo eco de las necesidades de otras personas".

Magnetismo hacia los narcisistas

Estos patrones de comportamiento desembocan, según señala Malkin en un artículo para Psychology Today, en una constante bastante habitual en la vida de los ecoistas: suelen enamorase de los narcisistas. Esto se debe a que los ecoistas tienen tanto miedo de centrar la atención "que tener a alguien que disfruta ocupando toda la sala es un alivio". El problema, dice el psicólogo, es que "cuando los narcisistas se vuelven abusivos, los ecoistas se culpan por el maltrato" con frases como "espero demasiado", "estoy siendo demasiado sensible" o "no debería haber regresado". Y ocurre tanto a nivel romántico como con amigos.

Supersensibilidad emocional

Malkin, famoso por ser coautor del bestseller The Dangerous Case of Donald Trump, advierte que de todos los tipos de personas estudiadas, los ecoistas son los más afectuosos. Y no es casualidad. "Los ecoistas parecen nacer con más sensibilidad emocional que la mayoría de nosotros, sienten más profundamente". Y, añade este experto de Cambridge, cuando personas con esta clase de temperamento son avergonzadas o castigadas de pequeñas por sus padres cuando expresan alguna necesidad emocional especial, se vuelven aún más "propensas a crecer en el ecoismo". Una especie de introversión defensiva.

Mayor tendencia al fracaso

Aborrecemos profundamente a todas esas personas vanidosas y presumidas cuyo ego supera el diámetro de Saturno. Es una actitud ponzoñosa. Pero según la investigación realizada por Craig Malkin y su equipo, una versión más saludable de ese narcisismo nunca viene mal: "Sentirse un poco especial ayuda a las personas a persistir frente al fracaso y a soñar en grande. La ausencia de esa capacidad parece ser un problema igual de grande". Así que abandona ese ecoismo que mutila tu voz propia. Que un poquito de amor propio, de autoestima, de creérselo una pizca, es necesario en esta vida para no acabar siendo devorado.