Por qué te persigue el rencor y qué puedes hacer para librarte de él

Este sentimiento, bastante presente en algunas personas, puede durar mucho tiempo y hay quienes no comprenden cómo es posible que aún les genere molestia y dolor

Te partió el corazón en mil pedazos y jamás le dijiste el dolor que te causó. En aquel momento no sabías cómo hacer para comunicar el sufrimiento que te había generado, así que te lo guardaste todo dentro y empezaste a convivir con él. Al principio era molesto recordarlo pero creías que con el tiempo esa sensación desaparecería. Ya han pasado algunos años y no has podido superar aquel instante. En su momento te causaba dolor y ahora te genera rabia. Si sigues conviviendo con ese rencor no podrás sentirte a gusto ni pasar página. La pregunta es: ¿por qué aún lo sientes después de tanto tiempo?

La cuestión es que tienes motivos de peso para sentir esa rabia: te hicieron daño y no hace falta especificar qué tipo de daño fue. El enojo a veces (o quizás siempre) es una respuesta razonable a ciertas injusticias. Además ,hay que agregarle un ingrediente a todo esto: en ocasiones el entorno no ayuda con esa presión de que hay que superar las cosas de forma inmediata o con comentarios del tipo “ya ha pasado mucho tiempo, move on. Obviamente que tú tampoco quieres sentirte así, arrastrar el rencor es una de las peores sensaciones con las que hay que convivir.

Precisamente, una de las formas en las que el rencor se apodera de ti es que, a pesar de tener el deseo de perdonar, no quieres que la otra persona deje de cargar con la culpa. Es una de las caras más oscuras de la personalidad humana pero existe y se muestra mucho más de lo que creemos. Otra de las formas en las que la rabia es persistente es la creencia (a veces inconsciente) de que ese enfado te protege de un dolor próximo, como si se tratara de un escudo. El enojo es un componente natural de la tristeza porque reconoce lo que pasó. Y el enojo puede alternarse entre otras reacciones como el impacto, incredulidad o la depresión.

Como explican desde Psychology Today “también podría haber diferentes capas de enojo, no solamente relacionado con lo que pasó y la manera en la que se manejó, sino también como resultado de las múltiples consecuencias y pérdidas que sucedieron debido al conflicto. Esto podría incluir pérdida de intereses profesionales, problemas de salud, consecuencias en las relaciones y otras dificultades. Por lo tanto, hay muchas razones por las cuáles permanece el rencor después de tanto tiempo.

Ahora bien, por un lado, tu rencor es absolutamente válido y justificado. Y, por el otro, mereces ser feliz y liberarte de esta rabia incesante. Aunque sea comprensible que el enojo sea muy profundo y justificado, si encuentras que está creando una barrera a tu felicidad, entonces habría que empezar a pensar cómo salir de esto. Hay que trabajar para poder cerrar las heridas del pasado. A veces se necesita saber que se hizo una especie de justicia, es decir que esa persona, con el paso del tiempo, ha entendido verdaderamente que te hizo daño y que estuvo mal. En otras ocasiones, si esto no pasara o no hay forma de saber que es así, nos puede ayudar lo que se llama la justicia poética, esa sensación de que en algún momento la vida pondrá a esa persona donde se merece.