Perder el tiempo puede ser tan productivo como el trabajo

Parece que si tu mente se va por las ramas y no haces nada todo va mal pero quizás puedas sacarle provecho y celebrar esta pausa de inactividad

Miras tu agenda (si la tienes) el domingo por la noche a ver qué te depara el lunes. Hay algunas cosas que son inamovibles, por ejemplo, tus ocho horas de trabajo. Puedes estar delante de una pantalla, de un lado para otro o de pie atendiendo a un montón de gente. Sea lo que sea la rutina está perfectamente estructurada, parece que el tiempo es sagrado y que no puedas perder ni una sola milésima de segundo. Es más, si estás trabajando y ya no puedes concentrarte y tu mente empieza a irse por las ramas, quizás te sientas culpable y estés observando si alguien te pilla. En conclusión, parece que perder el tiempo es un terrible error. Pero quizás debemos empezar a asumir que la distracción es natural e incluso necesaria.

Según un estudio realizado por Jonathan Schooler, psicólogo y profesor en ciencias cerebrales de la Universidad de California (EE.UU.), las personas “pasamos entre el 15% y el 50% del tiempo con la cabeza en las nubes mientras realizamos cualquier tipo de actividad”. No es posible mantener la concentración al cien por cien sea lo que sea que estemos realizando. Lo que aparentemente no estaba concebido en nuestra mente era poder exprimir esa pérdida de tiempo y dejar de concebirla como algo completamente negativo. Y, ¿cómo? Parece que la mente distraída nos ayuda a organizar el futuro.

Aunque de buenas a primeras parece que la distracción solo nos lleva a más distracción, puede ocurrir completamente lo contrario. La desconcentración o la pérdida de tiempo puede llevarnos a que la divagación se reduzca. Es más, seguro que conoces a alguna persona que escucha la radio o una lista musical durante sus horas de trabajo. Estos sonidos de fondo potencian la productividad. El estudio explica que “la atención es limitada” y que hay que aprovechar los momentos frecuentes de distracción. En primer lugar es necesario estar activx, es decir, ver en qué se frena tu mente cuando estás, por ejemplo, navegando por Internet o mirando el móvil.

Además de hacer que tu mente no esté pausada, debes recordar que si estás desempeñando una actividad NECESITAS tener descansos. Sí, en mayúscula. Lo único negativo que genera la no productividad está en nosotrxs mismxs y en los objetivos que nos ponemos. La culpa que sentimos es nuestra porque nosotrxs nos ponemos los deadlines y los objetivos. También es necesario diferenciar el cansancio mental con el aburrimiento ya que no son la misma cosa. Si sientes fatiga debes desconectar porque será un tiempo que tengas para recuperar energía.

Ahora, con el teletrabajo, es complicado separar el momento de trabajo del momento de ocio o de pausa. Por eso debemos aprender a diferenciarlos, incluso si necesitas ponerte una alarma que te recuerde que tienes que desconectar, hazlo. Todo vale: tomar un café, mirar por la ventana, hablar con alguien de otro tema. Si algunas de estas cosas las haces alejadx del espacio que está destinado al trabajo, será aún mejor.