Odontofilia o cuando lo que te ponen son los dientes

Se manifiesta en placeres como mirar dientes, lamer dientes o ser mordidx

Existen tres categorías de fantasías sexuales: las fantasías sexuales convencionales, las fantasías sexuales extrañas que despiertan en nosotrxs ese sentimiento de "¿pero qué me estás contando?" y las fantasías sexuales que ni siquiera sabemos que lo son. En esta última categoría encontramos la odontofilia, el fetiche sexual que hace que te pongan cachondx los dientes de otra persona. Pero, ¿es tan raro esto? Seguro que conoces —y podrías ser tú mismx— personas a las que les encanta una buena dentadura blanca y cuidada. Simplemente no le habían puesto nombre. Y, por supuesto, hay grados, como explica en Men's Health el terapeuta Lee Phillips.

Puede que te encante mirar los dientes de los demás y excitarte. O puede que te dediques "a mirar los dientes de alguien durante el sexo". El abanico es muy amplio. De hecho, para algunas personas el fetiche es mucho más intenso y alcanza niveles más sofisticados: según Phillips, el fetiche podría manifestarse en situaciones como "abrir la boca de una pareja con accesorios dentales o una mordaza durante el sexo". Como pasa con todas las demás fantasías o fetiches sexuales, solo necesitas comunicación y consentimiento. Si tu pareja está de acuerdo, ¿por qué no satisfacer tu placer por los dientes como te mereces?

Explora los dientes de tu pareja. Lámelos. Deja que te muerda suavemente. A estas alturas sobra decirlo pero lo decimos: está bien sentir atracción por lo que sientes atracción, aunque sean unos molares. No hace falta racionalizarlo, pero Phillips nos da igualmente una lectura muy interesante de la odontofilia. Como citan en Men's Health, "la fetichización de los dientes está estrechamente relacionada con el sexo primario, que se describe como un encuentro sexual rudo, animal, que puede ser poderoso, agresivo, y a veces, violento, con consentimiento, por supuesto". Quieres que la bestia te devore bien devoradx.

Además, y según la terapeuta Taryn Sinclaire, existe un componente evolutivo en todo este asunto: "Es algo biológico sentir cierto nivel de atracción por los dientes porque los dientes y la encía, la boca en sí, son en realidad excelentes formas de evaluar la salud de otra persona". Bajo esta perspectiva, y de una manera inconsciente, estás buscando los mejores genes con los que reproducirte, aunque obviamente los humanos practiquemos sexo por razones simplemente lúdicas y lujuriosas. En última instancia, nos motivan sexualmente los mismos patrones que a nuestros ancestros, aunque hayamos añadido algunas cosas nuevas.

Richie, un odontofílico entrevistado para este mismo medio estadounidense, explica que entre sus filias está cepillar los dientes de sus parejas, morder sin provocar sangrado, ver vídeos de Youtube de personas lavando sus dientes, escribir historias en las que se arranca los dientes y dibujar personas con sonrisas preciosas. Es y mucho más cabe en la odontofilia. Algunas cosas pueden sonar heavys, por lo que el protagonista reconoce que "hay una vergüenza que viene con eso porque se considera extremadamente fuera de la norma". Por eso debemos normalizarlo. Las diversidad hace la vida muchísimo más interesante.