Mostrar tu luto en redes parece cruel pero también puede sentarte bien

"Ni se había muerto y la gente ya comentaba 'DEP' en sus fotos o subía stories", recuerda Ricky, pero para el psicólogo Ricardo de Pascual, estamos juzgando demasiado rápido estas formas de afrontar el duelo

David tenía 20 años cuando los médicos le dijeron a su madre que el cáncer contra el que llevaba años luchando iba a ser incurable. Lo único que podían hacer era intentar mejorar sus últimos meses. Desde ese diagnóstico, pasó medio año en el que pudo hacer una vida relativamente normal. Pero en plena cuarentena, su cuerpo empezó a fallar y tuvieron que ingresarlo. Al cabo de unos días entró en coma y los doctores le dijeron a su madre que tenía que despedirse, no le quedaban más que unas horas de vida.

Su tía envió un mensaje de WhatsApp a los padres y madres de los amigos de David. Todo el mundo se enteró. “No estaba muerto todavía y se llenaron las stories de mis amigos de fotos suyas con dedicatorias. Las fotos de su Instagram también se llenaron de ‘RIP’, ‘DEP’, ‘te echaremos de menos’ y mil mensajes más. Yo no me había hecho a la idea que iba a morir y ya tenía su obituario en todos lados”, recuerda Ricky, uno de sus mejores amigos.

"Pásame fotos para hacer una story de despedida"

Pero lo peor para él fue cuando una amiga le abrió y le dijo: “oye, ¿tienes mis fotos con David en Mallorca? Que quiero hacer una story”. “Es difícil de describir cómo me sentí. ¿Rabia? No me preguntó cómo estaba, ni tan siquiera me habló de David, solamente quería una foto suya para poner un texto de lo mal que lo estaba pasando y despertar la simpatía de los demás”, recuerda.

Según Ricky, se hizo “un circo mediático de su muerte” y un “festival del egocentrismo”: “era más importante cómo se sentían ellos respecto al muerto y subir sus sentimientos en stories, que no honrar la memoria del muerto o simplemente pasar el luto. Sentía que todo el mundo necesitaba llamar la atención para que les dijeran “pobres, espero que estéis bien”. Era una forma de poner el foco de la muerte de alguien en ellos mismos”. Al final, todo respondía a lo mismo: en su cabeza, estaban banalizando la muerte de su amigo.

Pasar el luto en TikTok

Reflexionando, con cierta distancia, sobre lo que pasó durante esos días, lo compara con el TikTok viral en el que un chico bailaba la canción ¿Qué tengo que hacer?, de Daddy Yankee, dedicándosela al cielo, donde supuestamente estaba su abuelo. “Es de mal gusto, una forma ‘horrible’ de pasar el luto. Bailar por un muerto parece exagerado, pero parece que te estés riendo de ellos y del sentimiento de dolor tras la muerte”, asegura.

“¿Quién dice que subir stories, o bailar en un TikTok no es una forma de honrar al muerto o pasar el luto?”, se pregunta Ricardo de Pascual, doctor en psicología clínica y de la salud, docente en la Universidad Europea de Madrid y terapeuta en ITEMA  (instituto terapéutico de Madrid). “Antes te tenías que sentar en casa y no levantar la persiana. ¿Si no es así no cumples el luto? Lo que se pide socialmente es una performance del duelo, y si no te adaptas a ella parece que estás haciendo algo mal, pero no es así en todos los países o culturas. El duelo es un proceso muy, muy personal. No hay una fórmula que valga para todos. Lo que antes era llamar a amigos, ahora es poner un story, o bailar en un TikTok. Hay que despenalizarlo socialmente”, añade.

El mayor ejemplo de que el luto es algo cultural lo tenemos en uno de los memes del año: los enterradores de Ghana, que utilizan la música y el baile para celebrar la vida del difunto, y no centrarse en la muerte. “Todas las personas que conocen a quien ha fallecido saben lo que ha hecho a lo largo de su vida, saben cómo ha sido su recorrido. Hay que celebrar el presente porque es la felicidad la que nos da esperanza en la vida, la tristeza nos hace no ver más allá que el dolor. Es por ello que pienso en animar a las personas con esta iniciativa”, nos explicaba el promotor de estos entierros en una entrevista.

Todos queremos llamar la atención

Para el psicólogo, a pesar de que Ricky está juzgando las actitudes de sus amigos bajo la excusa de que son egocéntricas, piensa que él está haciendo algo similar, aunque lo percibamos de forma más sutil. Querer que el luto sea como él quiere y encuentra conveniente también tiene una parte de ese mismo egoísmo, es decir, esa gente le está pidiendo una foto para llevar el duelo a su manera, pero él lo que dice y piensa es un: “no me distraigáis con vosotros, quiero centrarme en mí y mi duelo”. Y, remarca, es algo comprensible: “a veces el dolor nos vuelve 'egoístas' y es normal. ¿Por qué bailas por un muerto? ¿Por qué subes stories? Porque puedes, porque haces lo que sea para sentirte mejor".

Y quizá, sí, estas acciones son una forma de llamar la atención, "pero todos lo necesitamos, de cualquier tipo, incluso aquellos que aseguran que no la buscan”, añade Ricardo. Para entenderlo, expone el ejemplo del adolescente rebelde que hace lo que sea por llamar la atención, aunque no sea de la mejor forma. En esos momentos con una carga emocional tan dura, todo el mundo necesita atención, ya sea para sentirse acompañado, comprendido o, simplemente, para pasar el proceso sufriendo lo menos posible. Por eso, como “los lutos son un rito”, debemos entender que “cada uno encuentra consuelo como puede”. ¿Quiere eso decir que los que pedían fotos estaban devastados? “No, quizá algunos solo querían un poco de atención, como todos queremos. Pero eso tampoco es algo moralmente malo”. Aunque, eso sí, antes de pedir fotos estaría bien preguntar al otro cómo está. “Poner por delante la persona con la que estás interactuando”, aconseja.

Al final, cada persona lleva el luto como puede. Y aunque Ricky decidiera hacerlo de la forma más tradicional, en silencio, con dolor e interiorizándolo todo, tenemos que dar paso a nuevas formas de expresar el dolor, aunque puedan parecer banales, ya sean desde compartir grandes textos “ególatras”, hasta bailes y ritos en redes sociales que parezcan más un meme que una despedida. Nadie sabe bien cómo afrontar una pérdida. No hay una forma correcta. Y no deberíamos ser duros ni con nosotros ni con los demás por no saber cómo lidiar con ello.