Por qué la mayoría de las personas te ayudan esperando algo a cambio

Creemos que la entrega, en muchas ocasiones, es producto de que somos buenas personas pero hay quienes dan por un acto egoísta y sentir que son necesarias en la vida de otrxs

Cuando tienes una relación, sea del tipo que sea, se establece un intercambio, se comparten vivencias, se comparte la escucha, es una entrega y un recibimiento. Esto sucede en todos los vínculos de forma natural. Ser una persona altruista es positivo, haces el bien a otras persona sin esperar nada a cambio. Quien se proclama altruista, sin embargo, puede no ser transparente al completo. Es más, describirse de esta manera es todo menos ser alguien humilde. Pero claro, ¿cómo sabemos quien se está entregando porque es egoísta? ¿Cómo podemos darnos cuenta si alguien intenta ser buena persona para sentirse bien consigo mismo? Y sobre todo, ¿por qué hay personas que son así? Es necesario también aclarar que, aunque hay quienes lo hacen como acto de manipulación, esto puede ocurrir sin que la persona sea consciente de ello.

Entrego porque me hace bien a mí

Hay personas que tienen una estructura dentro de su personalidad que los expertos denominan “orientada al otro”. Como explican desde Psychology Today, alguien con esta estructura “se enfoca en las necesidades de los demás, es sensible a ser querido y obtener aprobación, a menudo se preocupa por el rechazo y el abandono y a menudo trata de dar tanto para ayudar a los demás como para lograr influencia social y valor relacional. Tales individuos tienen con frecuencia dificultades con la ira, con ser asertivos y con abrazar el orgullo saludable. Son personas que tienen dentro un fuerte crítico, son duros consigo mismos”.

Las personas somos genuinamente lo que se llama prosociales, somos empáticos y queremos ayudar a quienes lo necesitan. Ahora bien, durante la etapa de adolescencia es posible que se desarrolle esta entrega como forma de crear una personalidad que la propia persona identifica como válida: es lo que se espera que sea, es positivo ser buena persona y el entorno celebra que seamos así. “Esta forma de ser se convierte en una identidad y en una forma de relacionarse que tiene fuertes atractivos sobre la dependencia y para paliar sentimientos como la culpa y la vergüenza”, explican desde la misma web. Hacer el bien a otras personas demuestra que somos buenxs y que no somos egoístas pero no solo se trata de una demostración hacia el mundo, también es una demostración hacia nosotrxs mismxs. Mientras esto se mantenga así, es positivo. Lo malo ocurre cuando actuamos de esta manera solo con el objetivo de un bienestar propio.

Necesidad

Lo que pasa cuando esto empieza a ser para nosotrxs una forma de actuar continua se desarrolla la necesidad de ser personas necesitadas. Nos gusta que otras personas nos necesiten, nos gusta que seamos imprescindibles para que lxs demás se sientan bien. Entonces el ego entra en acción y empezamos a actuar conforme a él, empezamos a hacer cosas por otrxs con la espera (y la expectativa) de que lxs demás también nos respondan de la misma manera. El altruismo desaparece por completo. Pero claro, ¿existe realmente el altruismo? ¿Existen personas que entregan sin realmente esperar nada a cambio?

La cuestión no es responder estas preguntas con una respuesta concreta, la cuestión es identificar cuándo nos estamos comportando de esta manera y también cuándo están lxs demás actuando así con nosotrxs. Si se establece este tipo de intercambio la relación, a la larga, puede ser negativa, podemos ser objeto de manipulación y empezaremos a actuar bajo unas expectativas que pueden acabar dañando nuestros deseos. No hay que esperar nada de lxs demás, realmente no hay que hacerlo y es algo bastante complicado de llevar a cabo.