La manera más sana y eficiente de reaccionar al ‘ghosting’

Contener la tristeza, rabia y frustración que supone ser víctima del ghosting es todo un arte pero, además, una manera de alcanzar la madurez emocional

Si no te han hecho ghosting en tu vida, lo más probable es que no tengas vida. La ‘bomba de humo’ de las relaciones es tan común que nadie, repetimos, NADIE, se libra de que en algún momento alguien con quien tenía rollito le ignore completamente. Además, y lo más cruel del tema, es que suele ocurrir de repente. Un día eres su persona favorita y todo son halagos mientras que, al día siguiente, su silencio se tatúa en tu pecho provocándote un dolor y una angustia insoportable. Y aquí se plantea el momento más difícil de todos: cómo reaccionar. 

Pero antes de llegar a este punto lo primero que debes hacer es entender por qué se produce el ghosting. Lo cierto es que no hay una razón, hay miles. Puede que la otra persona sea una inmadura, puede que no le atraigas lo suficiente o puede, simplemente, que le haya aparecido alguien más interesante que tu en su panorama. La cosa es que es tan común que, según un estudio publicado en la revista científica Journal of Social and Personal Relationships en 2018, el 25% de los 1.300 participantes en la investigación reconocieron haberlo practicado recientemente.

Sin embargo, lo paradójico es que aunque sea de lo más común un 74% de las personas creen que se trata de una práctica moralmente reprobable. Tanto es así que recientemente ha comenzado a hablarse del ‘soft ghosting’ una técnica por la que la ‘bomba de humo’ se realiza de una manera lenta y sutil lo cual, en cierta forma, no deja de ser igualmente cruel y desconsiderado con la persona que acaba siendo ninguneada. Y aquí volvemos a la pregunta inicial: ¿qué hago?, ¿le digo algo?, ¿le echo una bronca?, ¿me ofendo eternamente pero me lo callo todo y me amargo?

En un artículo publicado en la revista Medium sugieren que la respuesta está en dejar marchar con gratitud, es decir, comunicar tu intención de no volver a quedar pero sin quedar de resentidx sino todo lo contrario. “Si dejas ir con rabia o resentimiento reforzarás la idea de que no eres lo suficientemente bueno/buena o que tienes algún tipo de problema personal”, explica en el artículo la experta en relaciones Marla Mattenson que añade: “deséale lo mejor con gratitud y dile adiós”. No obstante, también advierte que no debemos ser intensos y que antes de tomar esta decisión valoremos su la posibilidad de que no lo esté haciendo a propósito.

“Siempre hay que dar el beneficio de la duda”, aclara Mattenson sobre la primera vez que algo así pueda ocurrir. Según ella, si la otra persona no responde a tu mensaje la primera vez lo sano es dejar pasar un tiempo prudencial (recomienda al menos 24 horas) antes de tomar una decisión. Eso sí, una vez tomada la decisión y comprobado que no había ningún motivo para ese silencio, lo importante es ser tajante y no dejar que estas situaciones se repitan. “Si permites que esto ocurra más de dos o tres veces habrás permitido que esta persona deje de tratarte como mereces”, añade. 

Y si todavía no sabes cuál debería ser el tono del mensaje de despedida con gratitud y positividad, Mattenson te ayuda con un texto de ejemplo cuyo contenido expresa plenamente cómo te sientes y deja la responsabilidad de retomar o no la interacción a la otra persona. Eso sí, es importante entender que para llegar a este nivel debería de haber cierto grado de intimidad, es decir, no es el mensaje que le mandas a un random sino a alguien con quien has tenido algo de cierta intensidad, aunque fuera algo breve.

“Escribe algo como: ‘Hola, no he sabido nada de ti en varios días y este tipo de relación no es lo que busco. Te dejo ir y me libero. Responde si realmente quieres, pero no es necesario. Te deseo lo mejor’”, recomienda Mattenson que, finalmente, insiste en recordar que debes sentirte como “una persona completa que está dispuesta a dejar que otra persona completa contribuya a compartir y mejorar su proyecto vital”. Está claro que sufrir ghosting no es algo fácil y que el efecto en nosotrxs dependerá en gran medida de las expectativas que habíamos depositado en la otra persona, pero aprender a dejar ir hace mucho más fácil superarlo.