Liberarte de la adicción al sufrimiento solo depende de ti

Las lamentaciones, las quejas y el victimismo convierten las situaciones dolorosas en sufrimiento emocional innecesario

Duele. La vida duele. Ninguna burbuja puede protegerte eternamente de la tragedia. Sufrirás unas cuantas fracturas de corazón más. Vivirás otros muchos fracasos angustiosos. Y perderás algún que otro amigo importante. A veces dolerá tanto que sentirás como si una roca estuviese a punto de aplastarte. "De esta no salgo", pensarás. Pero saldrás. Porque siempre se sale. El dolor se va pero algunos permanecen enganchados al sufrimiento. Ah, ¿pero qué no son sinónimos? No exactamente. Y hablamos con la coach emocional Cecília Ruiz para que nos explique por qué.

"El dolor no es optativo. Pero cómo nos tomemos esa situación dolorosa determinará si aparece o no sufrimiento. Si me pillo un dedo con la puerta me va a doler. Pero si empiezo a decirme a mí misma que 'soy tonta, que ya me vale, que ahora perderé la tarde en el médico o que ya no podré ir al gimnasio', estoy convirtiendo el dolor en sufrimiento con mi diálogo interno. Recreándome. Creyéndomelo. E incluso buscándolo. Porque de forma consciente o inconsciente, quien es adicto a sufrir elige sufrir", explica la especialista. Y esto vale tanto o más para el dolor emocional.

Ahora mismo te estás preguntando si tú también lo eres. Cecília explica que "si observas tu realidad y descubres que tus compañeros más fieles son las lamentaciones, las quejas y el victimismo, ya tienes la respuesta que buscabas". Actitudes como "el mundo me odia", "todo lo malo me pasa a mí" o "no hago nada bien" son también una buena forma de autodescubrirse como adicto al sufrimiento. Eres el ombligo del mundo. Y sientes que tú mismo, la suerte, la gente y el universo al completo conspiran para joderte. Así que te regodeas en ello.

Esto ocurre, según la experta en inteligencia emocional, por la comodidad que trae consigo el papel de víctima: "Cuando nos identificamos con el rol de víctima pasamos a ver el mundo desde esa única perspectiva. De manera inconsciente nos negamos a ver más allá porque eso implicaría ver las muchísimas oportunidades de actuar que tenemos. Y eso supone más responsabilidad. Así que nos quedamos con lo negativo de todo para seguir siendo víctimas y eludir esa responsabilidad que requiere ser los protagonistas de nuestra propia vida".

Porque van a pasarte cosas malas. Pero, aunque la fuente de dolor esté ahí afuera, el sufrimiento te pertenece. "Mi bienestar o sufrimiento emocional es interno. Sea cual sea y venga de donde venga la causa del dolor, quien sufre soy yo. Y por tanto depende de mí dejar de hacerlo. Pero si creo que depende de algo externo multiplico por dos el sufrimiento: por la causa de dolor en sí y por creer que no puedo hacer nada", dice Cecília.

Así que empodérate. El sufrimiento entra en tu vida porque tú lo permites. Bañándote en todo aquello que salió mal y proyectando constantemente escenarios fatalistas. Si ya has asumido que eres adicto a ese bucle masoquista, lo que tienes que hacer para salir de él, según la coach, es seguir estos tres pasos: analizar si lo que estás experimentando es dolor o sufrimiento (el dolor se irá solo por donde vino), ser consciente de qué mala praxis (lamentación, queja o victimismo) ha generado ese sufrimiento, y realizar movimientos para dejarlo atrás.

Aunque quizá no te identifiques como adicto al sufrimiento pero convivas con alguien que sí lo es. La mejor manera de abordarlo, cuenta Cecília, es "no validando el rol de víctima de esa persona y convirtiéndote en la alarma cuando regrese a él, además de invitarle a generar opciones para salir de ahí". Pero la especialista añade: "De todas formas una vez que está en esa burbuja de sufrimiento, y por mucho que los demás queramos, la única que puede abandonarla es esa persona por sí misma. La pregunta importante es si realmente quiere salir".

Cuidado, eso sí, con señalar con el dedo. Es bastante común que acusemos a las personas que nos rodean de comportarse de forma quejicosa y victimista. Pero antes de hacerlo deberías escuchar lo que esta experta en crecimiento personal tiene que decirte: "Atraemos a las personas y a las situaciones acordes a nuestros pensamientos. Si llegan personas tóxicas a nuestra vida es debido a que nosotros también lo somos. Pero culpamos al otro. Sinceramente: ¿quién es el primer tóxico si dejo que la adicción al sufrimiento de otro me acabe enganchando a mí?".

Y tú, ¿quieres seguir aferrado al sufrimiento o has decidido ya librarte de esa carga?