Cómo saber si tus hermanos son tóxicos y qué hacer para cuidarte

La relación con tu hermanx puede ir más allá de los roces y tener impactos en tu salud emocional 

La relación con lxs hermanxs siempre es de amor-odio. Que tú le puedes decir que es adoptadx o que es imbécil, pero pobre del que se meta con él o ellx. Que a ratos preferirías ser hijx unícx y en otros momentos agradeces la complicidad que te brinda tenerlxs. Sea como sea, los roces con ellxs son normales y todxs los hemos vivido en algún momento. Ahora bien, es importante saber distinguir cuando es un roce, un malentendido, o cuando realmente es que tu hermanx es una persona tóxica. Por muy difícil que sea de aceptar.

Las personas tóxicas son aquellas que tienen patrones típicos de egocentrismo y narcisismo, como por ejemplo ser poco empáticas, manipuladoras, que tienden a criticar o incluso llegando al punto de manipular a otros. Como consecuencia la otra persona desarrolla sentimientos negativos y malestar. Cualquier persona de tu alrededor puede serlo, incluso tu hermax. La única diferencia es que, por suerte o por desgracia, la familia no se elige, y eso complica las cosas.

¿Cómo te aseguras qué ese es tu caso? Aparte de lo anteriormente comentado, también hay algunas señales a las que debes estar atento y son un relevante indicador. Como por ejemplo, que tu hermanx te trate mal, que siempre estéis discutiendo y casi nunca lo arregléis, que os hayáis perdido el respeto, que cuando esté presente sientas hostilidad, que te sientas incapaz de distanciarte de esa persona aunque te duela la relación con ella, o que lx veas como enemigx, alguien contra quien competir. 

Cómo actuar 

Si al leer el anterior párrafo has ido asintiendo con la cabeza todo el rato, muy probablemente tu hermanx sea tóxicx. En este caso quédate porque también te explicaremos qué hacer al respecto. Lo primero es asumir que esa persona cambiara, nadie cambia “porque sí”, y mucho menos porque nosotros queramos cambiarlx. De hecho muchas veces seguimos enganchadxs a relaciones tóxicas porqué pensamos que esa persona cambiará. Esa falsa esperanza es lo que te impide avanzar

Ahora bien, asumir que nunca cambiará no significa que tengamos que tolerar que nos haga sentir mal y que abuse de nosotros. Una vez hemos procesado que no hay mucho que podamos hacer respecto a su comportamiento, lo siguiente es decidir que importancia le damos a nuestrx hermanx. Como de importante tiene que ser en nuestra vida. Seguramente desees deshacerte de él/ellx y no volver a verlx nunca jamás, pero como dijimos antes, la familia no se elige. Tarde o temprano acabarás coincidiendo con tu hermanx con mayor o menor frecuencia. Por lo tanto, lo más práctico es intentar relegarle un plano secundario, aunque al principio te duela. Cuanto menos importancia le des, menos capacidad de dañarte tendrá.

Pon distancia

Una vez ya hayas hecho todo ese proceso, solo te queda una cosa más: poner distancia. No se trata de romper la relación ni desaparecer, sino que después de verlx intentar darnos espacio para pensar, para evadirnos. También ponle límites. Identifica que es lo que te daña de su comportamiento y dile que te molesta. Lo más importante es que te protejas.