Por qué es casi una necesidad vital que nos hagan casito en Instagram

Vivimos constantemente buscando que refuercen nuestras actitudes. Y cuidado, porque eso alimenta tanto trolls como problemas de autoestima

Que te hagan casito por redes sociales. La mayoría lo negamos, pero no engañamos a nadie: a todos nos gusta la atención. Aunque publiques una foto al mes o hagas un story cada diez días, cuando subes algo a las redes esperas que tenga cierta repercusión y que guste. Para algo lo subes, ¿no? Pues cuidado, lo que subimos, en base a la repercusión que tiene, define hacia dónde dirigimos nuestra personalidad, forma de ser y autoestima.

Y no solo en redes, también en la vida real. Es decir, que crear un yo en Twitter que solo se dedica a llorar y a quejarse puede convertirte en una persona infeliz y amargada. O crear un yo en Instagram que solo vive de apariencias y busca la aprobación a través de su cuerpo te configura la autoestima, porque interiorizas que tu valor se define por los cumplidos físicos y estéticos. Esto se explica con los procesos psicológicos de reforzamiento y extinción, como asegura en su Twitter Ricardo de Pascual, doctor en psicología clínica y de la salud. Y es por (culpa de) ellos que recibir atención es casi una necesidad.

Primero, qué es el reforzamiento: “es el proceso por el que un comportamiento, a través de las consecuencias que obtiene (los cambios que opera en el ambiente) se hace más frecuente. En términos no técnicos (y por lo tanto algo inexactos), hacemos más lo que nos reporta premios”, añade el experto. Eso sí, este premio no tiene por qué ser algo bueno o agradable. “Hay cosas que no nos gustan y que pueden reforzar nuestro comportamiento. Uno no es siempre consciente de qué refuerza qué conductas de su repertorio. Vamos, que casi nunca tenemos muy claro por qué hacemos lo que hacemos”.

Uno de los grandes “premios” que nos refuerzan es la atención, así en general, tanto positiva como negativa. Hay gente para la que generar polémica y recibir insultos y provocar conflicto es un refuerzo. Es decir, darle bola a alguien que dice una barbaridad es motivarla a seguir. Muchas veces, ante un comentario lleno de odio, lo mejor es ignorar, denunciar y bloquear. Que no reciba esa atención (polémica y negativa) que el troll claramente ansía.

La segunda tesis, la de la extinción, explica qué pasa cuando dejamos de reforzar un comportamiento. “Cuando el reforzador desaparece, el comportamiento no decae inmediatamente. Al contrario, se hace más intenso, más frecuente y más variado, para luego (idealmente) descender. Un ejemplo que siempre uso: una máquina de coca-cola o lo que sea. Al comportamiento de meter la moneda y pulsar el botón le sale de forma consistente el reforzador que es la lata en este caso. Pero... ¿qué hacemos todos cuando no sale la lata? Pulsar más rápido y más fuerte el botón, incluso dar un par de golpes. Y luego, cuando nada de eso funciona, nos vamos ya. Imaginad que la máquina nos da la lata cuando estamos dando golpes: ¿creéis que la próxima vez nos vamos a limitar a dar al botón?”, añade el experto.

La metáfora se entiende fácilmente: si damos interacción y caso a gente en pleno proceso de extinción (siendo extremadamente polémica para recibir atención, por ejemplo), volverán a hacer lo mismo, con este nuevo tono más agresivo y desesperado por generar polémica. Y así, se alimenta a los troles, que cada vez van escalando más en su nivel de veneno y enfado. “Por eso hay tantas cuentas que se radicalizan o que se acaban centrando en un contenido particular: porque se refuerza con atención ese patrón”.

Y no solo sucede con los troll, también aplicable a todo tipo de contenido. Por ejemplo, como decíamos antes, el que sube selfis constantemente: si toda la atención que recibe se basa en ellos, su autoestima se limitará a buscar la aprobación física. O el que solo se queja de sus miserias, que ante la atención acaba convirtiéndose en una persona enemistada con el mundo y amargada. “Cada vez que publicas algo, estás dando la oportunidad de que otras personas moldeen tu forma de comportarte, el contenido y el discurso a través de su atención. Harán que eso que has dicho sea más frecuente, más intenso. Si pones una foto de tu perro, pondrás más. Si hablas de economía, hablarás más". Por eso, avisa: “ojo con las demandas de casito que reforzamos, pero, sobre todo, ojo con las demandas de casito que hacemos”. Porque a todos nos influye la atención de los demás, y si nuestro contenido en redes es monotemático y nocivo, acabaremos mal.