Por qué hay gente que no puede evitar hacer daño a los demás

No es porque seamos malas personas, es porque la socialización humana está construida de forma sociópata

No nos gusta provocar dolor, por regla general. Piénsalo: cuando sabes que alguien está mal contigo, sueles sentirte incómodx y normalmente intentas solucionarlo, aunque sea egoístamente, para no sentir que somos malas personas. Somos animales sociales y estamos programados para llevarnos bien y no hacer daño a los demás. Y, aun así, lo hacemos a diario, aunque sea de forma involuntaria. ¿Por qué? La pregunta no es fácil de responder, y mira que hay muchísimas personas que se lo han cuestionado. La BBC recoge algunos estudios que concluyen en lo mismo: los rasgos sádicos, psicópatas y sociópatas que, en más o menos medida, están presentes en muchas personas.

Estos rasgos no tienen nada que ver con un asesino en serie o un maltratador de manual. Se refieren más bien a cosas como el bullying o trollear en Internet, que dan placer especialmente por la impunidad que tienen, o también a esos rasgos que nos permiten no sentir demasiados remordimientos cuando herimos a alguien para conseguir unos 'buenos' resultados. Esa es la clave: el beneficio. Aunque tenemos que ser amables para mantener cohesionada una sociedad, también debemos tener poder para imponernos. “La neurociencia sugiere que el sadismo podría ser una táctica que se usa cuando los tiempos se vuelven malos”, es decir, que si faltan recursos, unos rasgos sádicos nos ayudarán a “eliminar” y “discriminar” a los miembros “sobrantes” de nuestra sociedad para asegurarnos de que el resto perdura. Vamos, la supervivencia del más fuerte.

Esto explica el bullying, por ejemplo. En un entorno tan hostil como la secundaria, ser cruel con los demás te permite posicionarte con un status y evitar “ser comido”, especialmente si los líderes del grupo (alumnos populares o profesores) no frenan de cuajo estas actitudes. Con un ejemplo mucho más heavy, la BBC habla de los campos de exterminio de la Alemania nazi. Se crea una deshumanización de la víctima y la crueldad intrínseca en los rasgos sádicos te permite desconectar de esa maldad y pensar en el beneficio social que estás obteniendo por encima de las víctimas. Ponen más ejemplos, entre ellos el sistema económico actual. La BBC asegura que hemos creado el mundo laboral como un reflejo de estos rasgos sociópatas, y que para triunfar en él podemos hacerlo manipulando a los demás de forma psicópata. Es decir, “para triunfar en un mundo inestable y competitivo, tienes que manipular”, el miedo y el cuidado de los que tienes a tu alrededor es “un freno que te impide escalar a la cúspide”.

Obviamente, esta crueldad se construye en grupo, y luego cuando pensamos en nuestras malas acciones individuales nos duele, pero en el momento parecía "lo correcto e indicado". Como cuando criticas a alguien y luego te sabe mal haberlo apuñalado en la espalda. Eso, claro, si a los rasgos sádicos no le sumamos el narcisismo, claro. Porque la combinación sádico + narcisista provoca lo que se conoce como factor D (por el inglés, dark factor of personality), que es cuando las personas no solo usamos esta “oscuridad interior” para triunfar en un mundo diseñado en la competitividad, sino que creemos que somos lo más importante, y que todo revuelve en torno a nuestro bienestar: por eso, causar dolor es inevitable y no nos lo pueden echar en cara. Nosotrxs somos víctimas si nos hacen sentir mal por esas acciones que hemos cometido más o menos condicionadxs.

Al final, a la pregunta ¿por qué causamos dolor? La BBC intenta buscar una explicación psicológica, pero también añade una valoración moral: somos seres inteligentes y tenemos la capacidad para, en un mundo diseñado para hacer daño, ser mejores que eso. Y aunque habrá gente que siga haciéndolo, eso no es motivo para que nosotrxs tratemos fatal a los demás. Por mucha predisposición social y biológica que tengamos, somos responsables de todo lo que provocamos.