Por qué todavía hay gente a la que le cuesta aceptar la asexualidad

La asexualidad no es una negación de la sexualidad natural ni simplemente un déficit de libido, sino una opción sexual más

La prevalencia de la asexualidad es, según autores especializados como Anthony Bogaert, del Departamento de Psicología de la Brock University de Canadá, de aproximadamente un 1%. Eso implica que una de cada cien personas que conoces experimentan una de las dos siguientes condiciones: o sienten deseo sexual pero no lo dirigen hacia los demás y simplemente se masturban o no sienten deseo sexual en absoluto. Desde luego, un porcentaje lo suficientemente amplio como para que debamos interesarnos un poco por entender la asexualidad y destronar unos cuantos conceptos asociados que no ayudan demasiado.

¿Qué conceptos? El psicólogo especializado Stephen Betchen, de la Universidad de Pennsylvania, explica en el portal de Psychology Today los conceptos que involucra no entender la asexualidad como una orientación. Entre ellos se encuentra entender la asexualidad como una negación de la sexualidad natural, como simple déficit de libido, como resultado de la ansiedad sexual o de la vergüenza o como aversión a la sexualidad. Y no solo eso. Quienes abordan la asexualidad como una falta de orientación sexual también consideran, como consecuencia, que la asexualidad puede ser adquirida y puede acabar en algún momento.

No obstante, y aunque la carencia de apetito sexual puede venir provocada por un déficit de libido, ansiedad sexual o aversión a la sexualidad, la realidad es que la asexualidad es mucho más compleja que todo eso. Así lo defienden desde The Asexual Visibility & Education Network (AVEN), la mayor entidad de apoyo a las personas asexuales del mundo, cuyo principal objetivo es promover su aceptación social. Y para ello resulta muy importante escucharles hablar acerca de cómo ellos mismos entienden dicha condición. Una condición que catalogan, a diferencia de algunos investigadores, como una orientación sexual.

El propio Betchen recoge en este mismo artículo para Psychology Today algunos de los conceptos derivados de entender la asexualidad como una orientación sexual más. El primero de ellos, de una gran importancia a la hora de desestigmatizar dicha condición, radica en "no considerarla un trastorno o disfunción sexual, o la consecuencia de un problema médico o social". El segundo de ellos es consecuencia de este: la asexualidad no puede curarse dado que no es un trastorno. Por tanto, y este es el tercer concepto que hay que tener muy presente, "los asexuales no muestran ansiedad acerca de ser asexuales per se".

Ese "per se" responde al contexto social. Aunque las personas asexuales no se sienten enfermas por carecer de deseo sexual, que la sociedad lo entienda como un problema puede provocar frustración y ansiedad. Y por eso es tan trascendental que interioricemos estos conceptos. ¿Alguno más? Sí, como que estas personas no eligen voluntariamente no tener bajo o nulo deseo sexual. Parece sorprendente que tengamos que decir esto en pleno 2020 acerca de la orientación sexual, pero tenemos que decirlo. Ah, y los mismo ocurre con la durabilidad: la asexualidad no termina. Es una orientación que dura toda la vida.