Tu genética podría determinar si acabarás siendo buena o mala persona

Más allá del consenso sobre cómo influye la educación y el ambiente en tu personalidad y conducta, la genética podría estar ligada indirectamente a tus valores morales

Tú eres tú y tus circunstancias. Y tus circunstancias, claro está, te ayudan a formar tu personalidad. La mayoría de psicólogxs aceptan, en mayor o menor grado, que si has tenido una infancia dura eso puede repercutir en tu forma de ser y también en tus valores cuando te hagas mayor. Si te han educado en la empatía, en principio tendrás más posibilidades de ser empático Pero, ¿Qué valor tiene la genética en tus códigos morales? Puede que más de lo que te imaginas. 

Un artículo reciente de Psychology Today cita un estudio de los psicólogos de Stanford John Tooby y Leda Cosmides, que han propuesto la idea de “heredabilidad reactiva” argumentando que algunos rasgos de comportamiento son heredados por la estructura genética de cada individuo. Por ejemplo, los individuos físicamente más fuertes tienen más probabilidades de beneficiarse de la agresión que los pequeños. Así que esa característica física podría predecir que esa persona sea más agresiva, aunque esto no esté delimitado en el código genético. 

Pues bien, según los autores, este mismo mecanismo puede valer para las posiciones morales, porque la persona más fuerte podría optar por aprobar la desigualdad económica y la acción militar agresiva. Según investigaciones en este sentido, la estrategia sexual predice algunos comportamientos morales. 

Los psicólogos evolutivos hablan de la “hipótesis del interés estratégico”, que defiende que las elecciones de comportamiento de las personas están marcadas por la evolución para servir a la supervivencia y la reproducción. Las posiciones morales serían egoístas y trabajan para mantener nuestras ventajas de aptitud física. La estrategia sexual condiciona nuestras preferencias morales, de modo que quienes tengan una estrategia de apareamiento de compromiso a largo plazo (los que quieran ser papás y formar una familia), verán como inmorales los comportamientos que vayan contra ese objetivo. Y quienes tengan una visión del sexo como algo más pasajero, seguramente aprobarán con mayor facilidad actitudes promiscuas. 

Otro estudio de la investigadora Annika Karinen hecho con duplas de gemelos (comparten el 100% de los genes) y de hermanos (50%) llegó incluso a concluir que la actitud hacia el uso de drogas, condena o aprobación, estaba estrechamente ligada a la genética de los entrevistados. Apuntaba que el uso de drogas puede estar vinculado a una actitud más promiscua en lo sexual y, así, los códigos genéticos podrían ir más allá de las conductas estrechamente ligadas a lo sexual. 

Al final, no es que la genética tenga escritos cuáles serán tus valores éticos o morales, pero sí que se empieza a poner en entredicho que todas nuestras conductas tengan que ver con el ambiente en el que hemos crecido y lo que hemos absorbido. Hay información importante en nuestros códigos genéticos aunque, ojo, ésta también puede cambiar durante la vida. Pero aquello que dicen nuestros genes sobre algunos rasgos físicos pueden acabar condicionando de alguna manera nuestros valores morales.