Como evitar entrar en el bucle del dolor una y otra vez

¿Por qué en muchas ocasiones sentimos el deseo de volver con alguien o de volver a revivir ciertas situaciones si sabemos que nos van a hacer daño?

Cuando vives una situación dolorosa pasas por diferentes fases. Al principio caes en una especie de abismo de tristeza, nada parece que vuelva a ser igual, es como si la vida no tuviera sentido. El tiempo, como siempre se dice, va curando muy poco a poco las heridas, pasan los días, las semanas, los meses y empiezas no solo a observar algo de luz sino que vuelves a tener ganas de darle sentido a tu vida. Se trata de un camino que aprendemos a hacer solxs y que, aunque no es un proceso sencillo, ni rápido, ni lineal, perseveramos y salimos adelante. Es ahí cuando comienza el viaje de la sanación y el crecimiento personal, ese recorrido que dedicamos única y exclusivamente a nosotrxs mismxs. La constancia y la claridad harán que no volvamos a caer en esos viejos patrones que nos llevaron al dolor pero, en cuanto bajas la guardia, estás deseando volver al pasado, a ese pasado previo al dolor pero ¿por qué nos pasa esto?

“Es normal que en más de una ocasión hayas sentido la tentación de ceder y tirar la toalla, de regresar al sufrimiento conocido para, por ejemplo, tener la sensación de control”, explican desde La Mente es Maravillosa. Estás andando por un nuevo camino que, al fin y al cabo, es desconocido y es completamente normal que no sepas hacia dónde te lleva. Seguramente te habrá pasado de volver a caminar por espacios donde estuviste con alguien a quien amabas, puede haber ciudades o rincones que no puedas volver a pisar porque el recuerdo creado ahí te puede traer dolor. Es como una cárcel mental y aún así vuelves a pasar por allí, nos regodeamos en ese anhelo y en esa tristeza porque creemos que el recuerdo que hemos creado es bonito pero no lo es.

Hay algo que le sucede al cerebro cuando pasamos por diferentes fases dolorosas y es que, como nuestra mente y nuestro cuerpo es sabio va eliminando o difuminando dichas experiencias. Por ello cuando pasas, por ejemplo, por una ruptura, tienes el deseo de volver, anhelas la parte bella y no recuerdas las partes negativas. Si te paras un momento antes de dejarte llevar por esta vorágine de imágenes buenas y analizas fríamente qué situaciones viviste, encontrarás los motivos (de mucho peso) que te harán ver que tu vida es mejor sin esa persona. Además, la vida anterior con esa persona, antes de que pasara todo lo malo, parecía estar bien, es un recuerdo cómodo y nuestro cerebro no va a buscar la felicidad, va a buscar la supervivencia: preferimos lo conocido, la rutina, lo que nos es familiar, a lo que nos habíamos acostumbrado.

Lo único que se puede hacer ante esto es tener mucha paciencia y mucho control. Tú eres dueñx de tu camino, de tu sendero, sabrás moverte por lugares donde podrás crear nuevos vínculos pero el principal es contigo. Reconectarse con las emociones, ser fiel a los recuerdos (los buenos y los malos), intentar no caer en el autoengaño. Cuando empezamos a estar bien perdemos la perspectiva, tenemos la sensación de que la situación pasada no era tan grave pero no hay que dejarse llevar por este sesgo. Ahora tienes la oportunidad de ser diferente, de reconstruirte, de ser una mejor versión de ti y no para lxs demás, sino para ti mismx.