El equilibrio perfecto entre ser accesible y difícil para resultar más sexy

La 'Teoría de la Intensidad Emocional' explica que el mejor enfoque es ser moderadamente difícil de conseguir

Muchxs gurús del amor llevan décadas hablando sobre la indiferencia como clave para generar atracción en quienes nos gustan. La clásica historia mil veces repetida de "compórtate como si no te importara nada y se acabará fijando en ti". Otras personas, más honestas, defienden firmemente que el camino más efectivo para alcanzar el corazón de alguien es mostrándole tus sentimientos. El problema es que ambas teorías han sido puestas en marcha trillones de veces con resultados muy dispares. Jeremy Nicholson, doctor en psicología, considera que el truco se halla en el perfecto equilibrio entre ser receptivo y difícil.

Lo hace basándose en las investigaciones de los científicos Reysen y Katzarska-Miller, quienes descubrieron que la atracción romántica estaba modulada en cierta manera por los principios de la Teoría de la Intensidad Emocional de Brehm. ¿Pero qué nos dice exactamente esta teoría? En palabras de Nicholson, nos cuenta que "la intensidad emocional de una persona está relacionada con la dificultad de alcanzar una meta". Así, existe intensidad emocional baja cuando las metas son muy sencillas o muy complicadas. Por el contrario, se halla en su punto óptimo cuando la meta resulta moderadamente difícil de conseguir.

Esto tiene sentido desde una perspectiva evolutiva. Generalmente, las metas fáciles de alcanzar no implican una recompensa excesiva y las metas difíciles suponen una inversión inútil de recursos. Tu cerebro cree que no merecen la pena y reduce la motivación para perseguirlas. "Solo los objetivos moderados son emocionalmente estimulantes, porque son lo suficientemente desafiantes como para ser emocionantes, pero no demasiado como para hacernos sentir desesperanzados". Esto parece aplicarse a todos los ámbitos de nuestra vida, por lo que nos sentimos más atraídxs por personas no muy fáciles ni muy difíciles.

Y no es una mera intuición de Reysen y Katzarska-Miller. Estos científicos sometieron a algunos participantes a diferentes escenarios en los que una potencial pareja romántica del trabajo les hablaba todos los días de la semana, tres días a la semana o tan solo un día a la semana. ¿Conclusión? "Los participantes se sintieron más atraídos por la persona compañera de trabajo que actuó como moderadamente difícil de conseguir" al mostrar interés en hablarles tres veces por semana. En definitiva, ni hacernos los completos desganados ni comportarnos como entusiastas enamorados son buenos enfoques para ligar.

Pero desarrollar ese punto medio parece una acrobacia equilibrista. Por eso el propio Nicholson nos ofrece tres recomendaciones fundamentales para conseguirlo. En primer lugar, debes generar un poco de interés inicial para que comience el jueguecito. En segundo lugar, tienes que respetar tu tiempo y necesidades. Y eso te ayudará a no estar 24/7 atento a la otra persona. En tercer lugar, cuando esa otra persona se acerque, no seas idiota y recompénsalo con atención y cariño. Una cosa es no querer parecer ansioso o desesperado y otra comportarte como unx gilipollas. No tires piedras sobre tu propio tejado.