Estos son los dos tipos de personas curiosas que existen

Algunas lo hacen desde el placer. Otras desde la ansiedad por la incertidumbre.

¿Cuál es la postura sexual más satisfactoria? ¿Quién ganó el último certamen de Eurovisión? ¿Qué significa la palabra mitocondria en biología? Tu historial de búsquedas en Google está petado de preguntas como estas. Algunas están estrechamente relacionadas con tus intereses habituales, pero otras ni siquiera eso: simplemente te carcomían las dudas y necesitabas respuestas inmediatas, aunque no te sirvieran de mucho en tu día a día. La curiosidad en su máximo esplendor. Una curiosidad que, sin embargo, y según una investigación publicada en el Journal of Experimental Psychology, está asociada a dos tipos de personalidad muy diferentes.

Por un lado, las personalidades marcadas por la búsqueda de información no instrumental. Como explica en Psychology Today la profesora en ciencias psicológicas de la Universidad de Massachusetts Amherst, Susan Krauss, estas personas "tienen personalidades que son más altas en los rasgos asociados con la curiosidad y disfrutan de situaciones en las que pueden participar en la exploración, como navegar por internet en busca de trivialidades aleatorias o consumir su dosis diaria de programas televisivos de preguntas". Un tipo de curiosidad altamente saludable tanto psicológicamente como, añade Krauss, anímicamente.

Por otro lado, las personalidades marcadas por la ansiedad. En palabras de esta especialista, basada siempre en los hallazgos de la investigación llevada a cabo por los científicos de la Universidad de Melbourne, estas otras personas buscan información "porque están tratando de reducir un estado de incertidumbre". Uno que no pueden soportar. Uno que se instala en sus cabezas y les impulsa inevitablemente a la búsqueda de información que les haga sentir más tranquilas. No es amor al conocimiento. No es jugueteo. No hay placer curioso de por medio, sino que "su necesidad de información se basa en un deseo de seguridad".

El problema para identificar este segundo tipo de curiosidad es que aparentemente tiene utilidad. Piensa en situaciones en las que tenías que tomar una decisión. ¿Pasaste horas investigando en internet toda clase de información relacionada? No importa si era sobre una empresa con la que tienes una entrevista, sobre unos auriculares que estás pensando en pillarte o sobre la tasa de contagios de ómicron. La cuestión es que, a simple vista, es información productiva. Pero la clave está en la obsesión. Muy probablemente seas capaz de captar el momento en que se te fue de las manos. Ya no era curiosidad. Era una compulsión automática.

Los investigadores probaron estas diferencias en la curiosidad a través de una serie de experimentos: responder a una pregunta trivial, adivinar una palabra china y predecir el resultado de un lanzamiento de moneda. En todos ellos se producían reacciones de ansiedad en determinado tipo de personas. Puedes probarlo tú mismx: ¿qué te hace sentir que no te digan nunca la respuesta a una pregunta? ¿O no conocer qué ha salido en una moneda después de ser lanzada al aire? ¿Divertida curiosidad o implacable ansiedad? Si es lo segundo, la clave para Krauss está en "aprender a saborear la incertidumbre". No estás condenadx irremediablemente.