La depresión navideña existe y así es como podría afectarte

Las presiones sociales, la publicidad y la melancolía son causas habituales de la llamada depresión navideña.

Las navidades pueden ser momentos de reencuentro y alegría, pero también una época perfecta para que te sientas desastrosamente mal. Lxs investigadorxs psicólogicxs lo saben bien y llevan mucho tiempo analizando las causas de este fenómeno. Sí, causas en plural, porque existen varias cosillas propias de las navidades con potencial para desbaratarte el ánimo, la primera de las cuales es el estrés. Como explica la doctora en psicología Elizabeth Suárez en un artículo para The Conversation, "en este contexto hay quienes pueden llegar a ejercer excesiva presión sobre sí mismos para cumplir con las altas expectativas".

Encontrar tiempo para ver a todxs tus colegas, dar con los regalos perfectos para todo el mundo, asistir más hermosx que nadie a las cenas de empresas y las cenas familiares y, por encima de todo, ser feliz. Porque eso es lo que nos dicen de las navidades: es una época de amor y felicidad. Y lo has interiorizado. "Al fin y al cabo, son continuos los mensajes y campañas publicitarias que tratan de transmitir la necesidad de estar felices y en familia", añade Suárez. Eso puede provocar que, en caso de no sentirte eufóricx y plenx, te castigues aún más de la cuenta. Como si estuvieras haciendo algo malo por estar triste.

Pero en ocasiones es inevitable. Otra de las causas más habituales de la depresión navideña son la soledad y la ausencia de algún familiar, según esta misma especialista. ¿Y quién podría culparte de sentirte mal por echar de menos a alguien o por no poder pasarlas en compañía de tu familia? Permítete estar triste. Eso tiene más sentido y es más saludable que resistirte a ello porque unos cuantos anuncios de televisión han dicho que es una época para estar agradecidos y con sonrisas perennes de oreja a oreja. Además, puede que la soledad no sea tan mala y solo la estás demonizando por culpa de esa misma publicidad.

Una publicidad que te vende que todos los demás, menos tú, están viviendo unas navidades idílicas. Tal como explica Suárez, "hay estudios que señalan que uno de los factores más relevantes en la melancolía navideña es la creencia de que todo el mundo es feliz, lo está pasando bien y participa en relaciones familiares amorosas". Pero esto es absurdo en Navidad y en cualquier otro momento del año. Por eso es importante la comunicación. Si te sientes triste, cuéntaselo a alguien sin miedo, y quizá descubras que no estás solx en ese sentimiento que intentas esconder. Así iremos desmontando el mito poco a poco.

Pero no es el único que nos angustia. Otro mito escondido tras la depresión navideña es el mito de las súper navidades pasadas: el clásico pensamiento de que eras mucho más feliz en otro instante de tu vida. Y eso no tiene por qué ser falso, pero tampoco tiene por qué ser cierto. De ahí la importancia de reflexionar acerca de cómo te sientes realmente. Quizá esa tristeza te sirva para mejorar tu mundo. Una tristeza que, según indica Suárez, podría convertirse en un trastorno afectivo estacional (TAE) en caso de extenderse más de dos semanas en el tiempo. Es normal un poco de bajón, pero no te dejes llevar al pozo.