Decirle "tú no lo entiendes" a quien no ha vivido lo mismo que tú es un error

¿Cuántas veces has escuchado esta frase? ¿Cuántas veces la has dicho tú? Y ¿por qué creemos que si la otra persona no ha experimentado algo es incapaz de comprenderlo? Lo que sucede es justamente lo contrario

En varias ocasiones en mitad de una conversación en la que buscas la empatía de otra persona puedes haber soltado la frase, “tú no lo entiendes porque no lo has vivido”. Hay una tendencia bastante común en pensar que si una persona no ha experimentado alguna situación o sentimiento similar, no podrá entender específicamente lo que se siente. Es cierto que en alguna ocasiones puede ser así, por ejemplo, si no eres mujer, quizás no puedas saber qué problemas (o dolores) experimentan las mujeres. Aún así, ha salido un estudio que explica que esto puede ser justamente al revés.

Pero, ¿cómo podría ocurrir al contrario? Justamente por el hecho de estar inmersx en un asunto propio o en una vivencia propia es posible que nuestra perspectiva subjetiva nos haga tener puntos ciegos que nos hagan de barrera al intentar analizar y sacar respuestas de las propias experiencias. Como explica el mismo estudio esto sucede, sobre todo, con experiencias negativas: “el reconocimiento de las emociones se vuelve menos preciso cuando se han tenido experiencias malas. Esto ocurre porque la angustia personal provocada por una historia negativa inhibe el reconocimiento de las emociones de quien las ha vivido”, detalla la investigación.

Se presume que la empatía con lxs demás aumenta nuestra comprensión de sus emociones y esto puede suceder por dos motivos: “puede ser por similitud sentida espontáneamente (haber tenido una experiencia similar) o por una perspectiva deliberada (enfocarse en el otro versus unx mismx)”. En el segundo caso la persona hace un esfuerzo por ponerse en el lugar de la otra lo que le lleva a comprender mejor cómo se siente. A la hora de haber vivido una experiencia similar no hay muchas formas de comparación ya que se trata de dos personas completamente diferentes con formas de pensar diferentes enfrentadas a una misma situación, las reacciones o las formas de llevarlo adelante pueden ser completamente diferentes.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Además, esto no es lo único que ocurre. Cuando hemos experimentado algo similar que otra persona nos cuesta encontrar la empatía porque estamos excesivamente centradxs en nuestra propia experiencia. Así que quizás lo que realmente sirva es no haber vivido lo mismo que alguien para conseguir entender qué le ocurre. Lo que se debe hacer es un esfuerzo por colocarnos en el espacio de la otra persona, escuchar e intentar comprender al cien por cien lo que le ocurre para poder tomar una perspectiva objetiva y ser realmente un apoyo.