Por qué deberías vivir tu vida como si estuvieras muriéndote

El reconocido especialista en medicina paliativa, Ira Byock, propone que apliquemos en nuestras vidas las cinco tareas que ayudan a los enfermos terminales a encontrar la paz mental

En ocasiones nuestras vidas parecen demasiado complicadas para esperar siquiera alcanzar algún tipo de armonía existencial. Pero Ira Byock, célebre médico estadounidense especializado en cuidados paliativos, propone una medida radical pero efectiva: vivir como si estuviéramos muriendo. Aunque no de cualquier forma, sino siguiendo cinco sencillas tareas que él mismo recopila en su libro The Four Things that Matter Most: A Book about Living y que, en base a su propia experiencia con enfermos terminales, traen paz mental a quienes lo hacen.

Perdonar

No es necesario ser psicólogo para saber que arrastrar rencores y resentimientos es un ticket premium de manual hacia la infelicidad. Por eso quienes están a las puertas de la muerte hacen lo posible por encontrar la manera de perdonar a quienes les hirieron. Porque, en última instancia, perdonar no es un acto de amor hacia otra persona, sino hacia ti mismo. Una manera de marcharte libre de este mundo. ¿Por qué no vivir también de esta manera?

Disculparse

Que lance el primer tuit acusatorio quien esté libre de pecado. Y Twitter se convirtió en un desierto. Porque todos —salvo psicópatas— cargamos nuestros sentimientos de culpa. Y si estuvieses a punto de morir querrías que todas esas personas que lastimaste supieran que fuiste consciente de ello. Trasladar esta premisa normalmente restringida a moribundos a nuestras vidas nos traería mucha paz, incluso aunque no aceptaran nuestras disculpas.

Agradecer

Somos promiscuos del “gracias” pero frígidos del agradecimiento profundo. Lo soltamos como mecanismo políticamente correcto, pero raramente reflexionamos acerca de lo afortunado que somos de estar vivos y tener todo lo que tenemos. Una práctica que, según una investigación cientifica, aumenta los sentimientos positivos. Imagínate que estuvieses muriendo y piensa cuánto valorarías todo eso de lo que ahora tanto te quejas.

Dar amor

Cuando estamos en las fases iniciales del enamoramiento apenas podemos reprimir la tentación de expresar, de mil maneras distintas, lo mucho que amamos. Pero luego eso cambia igual que cambió con nuestros padres, nuestros hermanos o nuestros amigos. Sin embargo, si estuvieses a punto de morir reconocerías que esos amores son lo único verdaderamente importante. Y lo sabes, aunque te obstines en perderte en tantas trivialidades.

Despedirse

El amor da sentido a nuestras vidas, pero el apego las descarrila. Por eso es tan importante, según Byock, saber decirle adiós a todo aquello que muere: un ser querido, una relación, una etapa... Estar esperando la muerte obliga a los enfermos terminales a aceptar ese carácter caduco de las cosas, a estar en paz con el universo. Y eso es algo que todos deberíamos empezar a practicar ahora mismo para ahorrarnos muchísimo sufrimiento absurdo.