Cómo evitar caer en la dependencia emocional al empezar una relación

Ya te pasó una vez, te enamoraste, te enganchaste como una garrapata y casi te cuesta la vida salir de ahí. Ahora que tienes una nueva oportunidad, te preguntas cómo hacer para no volver a tropezar con la misma piedra, para no volver a ponerte la soga de la dependencia emocional al cuello y entregarle el otro extremo a esta persona que estás conociendo.

Al empezar una relación, y especialmente cuando ya tienes una mochila a tus espaldas, puedes caer en dos extremos: dejarte llevar por el pánico a involucrarte emocionalmente con alguien o identificar a la otra persona con el oxígeno y creer que le necesitas como el aire que respiras. La dependencia emocional es esa relación tóxica y destructiva que se establece entre dos personas en las que, al menos una de ellas, tiene muy (MUY) poca autoestima e idealiza y se somete a la voluntad de su pareja. También se cae en el "te pido que me des el amor que yo nos soy capaz de darme, que llenes mi vacío y me hagas feliz" y todo esto viene de un miedo gigante a que te abandonen y a que te dejen solo contigo mismo.

También es característico que por muy miserable que sea una persona dentro de una relación en la que hay dependencia emocional, le sea extremadamente difícil salir de ella. Así que, una vez conseguida esta hazaña, es normal que intente huir como de la peste de volver a caer en algo parecido. Sin embargo, si esta nueva relación es importante para ti, es imposible que tus emociones no dependan de tu pareja en cierta medida. La cuestión es encontrar el equilibrio sano entre generar un apego con alguien y pegarse como una lapa y la clave, como no te debe costar imaginarte, está dentro de ti mismo, teniendo poco o nada que ver con tus parejas presentes y pasadas.

Si quieres tener una relación sana con otra persona necesitas primero sanear la que tienes con tu espejo. Y no estamos hablando desde el punto de vista de las arrugas y los michelines sino de esa voz de automachaque que te dice "pero quién te va a querer con esa cara de lelo" o "qué gilipolleces estás diciendo". Aunque parezca un tópico y todos los artículos de psicología y motivación acaben reducidos a lo mismo, es lo que hay: la relación con uno mismo es lo que determinará la que se establezca con los demás. No hay amor sin amor propio. Porque a santo de qué voy a estar cómodo con alguien que me trata bien si en mi interior me considero una mierda y viceversa. Sabiendo que tendemos a buscar personas cuyos ojos nos reflejen la visión de nosotros mismos que ya tenemos.

El fracaso de muchas relaciones de pareja, es que nos centramos solo en solucionar los problemas entre los dos, pero no intentamos arreglar las otras dos relaciones, la que cada uno tiene consigo mismo. Es mucho más efectivo escucharnos primero, ver qué necesitamos, qué nos está pasando y desde el máximo cariño y respeto salir a buscarlo.

Así que, a estas alturas del texto, habrás entendido que la dependencia emocional no va en función de esta o aquella pareja con la que hayas estado o estés. Que aquí el denominador común de todas ellas eres tú y, por mucho que las vayas intercambiando, si no profundizas en cuál es la causa que te hace relacionarte de esa manera, seguirás viendo la misma película una y otra vez. En cambio si empiezas ese trabajo interior, pronto verás también los resultados por fuera. Donde antes había sufrimiento, ahora verás serenidad, donde había discusiones, encontrarás sonrisas y te darás cuenta de que eres perfectamente capaz de tener una relación en armonía y puedes amarte a ti y a esta nueva persona de una manera completamente distinta.