Por qué no deberías fiarte de las mariposas en el estómago

Probablemente hayas alejado de ti a personas maravillosas por culpa de este mito

Hasta ahora las cosas estaban muy claras: si sentías mariposas en el estómago, si notabas ese nerviosismo cuando pensabas en esa otra persona o cuando la veías, estabas en la dirección correcta. En cierto sentido, y como indica la psicóloga Sheva Rajaee en una publicación para Psychology Today, las mariposas eran como un barómetro indiscutible de la química del amor, aquello que te confirmaba tu presagio de que habías encontrado por fin a la persona adecuada. Pero no es así. Según esta misma experta, fundadora del Centro para la Ansiedad y el TOC de California, las mariposas no son un buen predictor de la felicidad relacional.

"¿Qué pasaría si te dijera que esa sensación distintiva, las mariposas, en realidad no son nada especial, para nada misteriosa, y ciertamente no una métrica confiable para evaluar la compatibilidad a largo plazo y el éxito potencial de una relación? Sin duda, tus mariposas son indicadores de emoción y nerviosismo y esas son emociones estimulantes para sentir en el inicio de una relación, pero no es un indicador de lo que esa persona significará para ti y de lo bien que podríais funcionar como equipo", explica Rajaee. Es decir, que toda tu vida has estado haciéndole caso a una voz interior engañosa. Podría explicar muchas cosas.

Se llama ansiedad, no amor

Porque esa voz interior no es la voz del amor: es la voz de la ansiedad. En palabras de esta psicóloga, "la sensación mágica de las mariposas proviene de la misma parte de nuestro cerebro responsable de registrar la amenaza y el miedo, la misma parte responsable de nuestra ansiedad". Así, son tus sentimientos de anticipación y amenaza en las citas las que se traducen en el nerviosismo estomacal. Estás insegurx. Hay incertidumbre. Y evidentemente cierto interés. Pero nada más. No es la voz del destino. No es la voz de la verdad absoluta. Puedes sentirla y fracasar en la relación. Puedes no sentirlas y tener una relación maravillosa.

Y esto último probablemente sea lo más difícil de cambiar en tu mentalidad: que la ausencia de mariposas y nerviosismo no implican necesariamente que esa otra persona no es para ti. De hecho y según Rajaee, darle una oportunidad a las relaciones que no despiertan mariposas podría ser una idea fantástica. Sobre todo cuando vives en un ciclo de relaciones románticas tóxico a través del cual siempre te enganchas a perfil de personas que no te convienen. ¿No sientes mariposas? Quizá no tenga ese rasgo oscuro que te fascina y te trae por el camino de la amargura. Quizá sea la persona más adecuada para ti de cuantas conociste.

No dejes pasar a alguien por no sentirlo a la primera

El problema es que difícilmente le darás una oportunidad. Como dice esta experta, ante una persona idónea que no despierta mariposas "la mayoría renunciaría al arduo trabajo de construir conexión y química a favor del sentimiento de solución rápida: las mariposas, que encaja perfectamente en nuestra visión social y cultural de cómo debería sentirse encontrar a la persona indicada". Ahora detente un instante y piensa en cuántas personas increíbles has dejado pasar a lo largo de tu vida por tragarte tan profundamente este mito de las mariposas. Cuántas relaciones de puta madre. Por suerte, estás a tiempo de cambiarlo.