Si te criticas constantemente solo alimentarás pensamientos negativos

La relación con unx mismx, como toda relación, es una montaña rusa de la que te tienes mucho que aprender para no perder la cabeza ni en los altos ni en los bajos

La primera vez que me di cuenta de lo mezquina que podía llegar a ser conmigo misma tenía 16 años, estaba intentando dejar atrás un transtorno de conducta alimentaria en el que me pasaba todo el día, no solo criticando cada centímetro de mi cuerpo, sino también la forma en la que hablaba, en la que me relacionaba. No soportaba mi imagen en el espejo y boicoteaba constantemente mi personalidad, deseos y pensamientos. En aquella época recuerdo decirle a una chica a la que le caía mal: “Tranquila, por muy mal que caiga nadie me va a odiar como me odio yo”. 

Era cierto, lo tenía asumido y me costó mucho reconciliarme conmigo misma. Aún sigo en ello, y es que la relación con unx mismx, como toda relación, es una montaña rusa de la que te tienes mucho que aprender para no perder la cabeza ni en los altos ni en los bajos. Después de muchos libros de autoayuda, de psicología, de filosofía oriental, tras años en terapia, en grupos de apoyo, de charlas TED sobre crecimiento personal, y de más, soy una persona elevada y perfectamente estable, sigo boicoteándome de vez en cuando, tropezando con mis propios pensamientos y corrigiendo conductas autodestructivas.

Anabel Lorente

De hecho, esto es lo más importante: reconocerme(nos) como sujetos cambiantes, tanto hacia adelante como hacia atrás, aunque aprendamos y mejoren nuestras conductas no estamos libres de errar de nuevo. Y ahí está la clave, en darnos la oportunidad de equivocarnos de nuevo, sin frustrarnos ni atacarnos, simplemente siendo conscientes de ello. Mis tres pilares para no dejarme vencer por los pensamientos negativos que a veces transitan mi mente son:

  1. No exageres. Un día llegué a tumbarme en el suelo derrotada con el “no sirves para nada” después de que se me quemaran las tostadas del desayuno. Tendemos a magnificar, sobre todo lo negativo. La narrativa mental a veces lleva al drama y la exageración, pero tu vida no es una telenovela ni un reality, intenta estar lo más ajustadx a la realidad.

  2. Ojo externo. ¿Qué pensarían si escucharan eso quienes más te quieren? Excluye de ese club a las amistades tóxicas de tu alrededor. Porque en nuestro profundo masoquismo a veces nos rodeamos de personas que sostienen nuestra imagen más negativa. Ya sabes de quién te hablo, de esa amiga que te cuestiona todo o de la pareja que critica todo lo que haces. Está bien que la gente que te quiere sea crítica contigo para poder seguir aprendiendo y creciendo, pero hay una fina línea entre eso y el sabotaje de alguien que necesita hundirte para sentirse superior. ¡Ve con ojo!

  3. Píllate. Es importante pillarte, darte cuenta en qué momento de salta el piloto automático autodestructivo. Cázalo y reeduca a tu mente.

Adquirimos hábitos, somos animales de rutinas y costumbres, no solo a nivel físico, sino también mental. De la misma forma que nos acostumbramos a lavarnos los dientes para tener una higiene bucal, debemos adquirir hábitos mentales para tener una estabilidad emocional. Hemos recibido una educación completamente desvinculada de la salud mental y ajena a nuestras emociones, esa es nuestra asignatura pendiente, tanto como individuos como sociedad.

Hay miles de técnicas para no doblegarnos ante una inconsciencia que nos atrapa en nuestra propia mente. Aquí te dejo algunas:

  1. Apuntar los pensamientos negativos cuando aparecen y reléelos cuando te sientas mejor. A veces estamos trabajando en un proyecto, completamente frustradxs porque no nos sale nada interesante, y nuestra mente empieza a formar frases como “no sirves para esto” o “no eres suficiente”. Ése es el momento de parar, escribir lo que te estás diciendo y cambiar de actividad. En mi caso a veces salgo a correr para que mi cuerpo produzca dopamina. Al volver, después de una ducha, releo lo que había escrito y toma un enfoque distinto. 

  2. Formar afirmaciones positivas. Últimamente este ejercicio se ha puesto de moda. Muy sencillo escribir una frase que sientas y pienses sobre ti en positivo e ir recordándotela, al levantarte por la mañana, antes de ir a dormir, ponerla en la nevera, en el móvil, etc. 

  3. Meditar. El mejor consejo que jamás me han dado y el que mejor puedo dar. Siéntate y medita, aunque sean 10 minutos, aunque sea con una meditación guiada, aunque te inunden los pensamientos, siéntate y lidia con ellos. Solemos idealizar la meditación y pensamos que “no es para nosotrxs”, que no sabemos poner la mente en blanco, que es aburrido, que no sabremos, etc. Meditar es estar a solas con tus pensamientos, punto. Es una forma de higiene mental donde va pasando por tu mente todo lo que no estás procesando porque saltas de acción en acción, de distracción a distracción. Procésalos y te sentirás mejor. 

Como últimos tips te dejo mi libro donde encuentras cortas narrativas de personajes que se ha atacado hasta la médula y cómo se deconstruyen. Y de paso, la app que uso para meditar, donde hay miles de meditaciones guiadas gratuitas.

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras; cuida tus palabras porque se volverán acciones; cuida tus acciones porque se volverán hábitos; cuida tus hábitos porque se convertirán en carácter; cuida tu carácter porque se convertirá en tu destino. 

- Lao-Tse.