¿Qué es el circling y por qué podría ayudarte a encontrar el bienestar?

Un grupo de personas se reúnen e intentan comprenderse al máximo para ayudarse unos a otros

Seguro que alguna vez te has sentido solo y has tenido la sensación de que no había nadie a tu alrededor capaz de comprenderte y de darte apoyo en un momento complicado. Pues bien, para estas situaciones tan difíciles de lidiar, hay grupos de personas que se agrupan para ayudarse unos a otros, se explican todos los problemas que les preocupan en este preciso instante y se dan cariño, mucho cariño. O sea, la función que toda la vida ha cumplido un buen grupo de amigos, una familia feliz o las terapias en grupo.

Sin embargo, con el circling se intenta llevar a cabo un tipo de relaciones sociales menos egoístas (¿Es posible?). Los encuentros consisten en sentarse en círculo en grupos de entre cuatro y diez personas y, normalmente, todos los participantes comparten una situación con la que están luchando y les preocupa. El resto del grupo pone todo el foco en el protagonista e intenta entrar en su mundo y hace un esfuerzo por ponerse al máximo en su piel.

De esta manera, el circling busca que, como pasa normalmente en el día a día y entre la mayoría de los grupos de amigos, tengamos una curiosidad real por la vida y los problemas de nuestro compañero sin esperar llamar la atención y hacer cola para tener nosotros el turno de palabra con el objetivo de hacer valer nuestras opiniones, agendas, suposiciones y juicos (o hacerse el sabiondo explicando la última curiosidad que leímos en Código Nuevo).

Es decir, se trata de hacer una escucha activa y con el único fin de ayudar al otro, sin juzgarlo ni compararlo con nosotros mismos o sentirnos reflejados (¿Eso también es posible?). “Tenemos que priorizar la conexión sobre la competencia, lo que podría ser especialmente difícil para cualquiera que equipare el comportamiento del Circling con tiburones y buitres”, escribe Gregg Levoy, experto y uno de los impulsores del Circling en el portal Psychology Today.

Levoy también explica en dicho artículo que el objetivo final de esta práctica de yoga relacional es “entender a alguien o algo tan a fondo que casi te fundes con él, y él contigo”. Lo que se resume, escribe Levoy en el portal especializado en psicología y autoayuda, el neologismo inglés ‘grok’, que describió el escritor Robert Heinlein como la situación en la cual “el observador se convierte en parte de lo observado”