Por qué tu cerebro te pide entender cómo funciona la mente de un criminal

La ficción sobre homicidas es un género que se renueva continuamente y ahora llega Criminal, la nueva serie de Netflix que te demostrará lo cerca que estás de ser uno de ellos

Cada vez que leemos la noticia de una muerte cruel e inexplicable, el morbo nos posee. Los medios de comunicación lo saben y por eso nos dan más. Intentan conocer los detalles de la investigación para entregárnoslos con cuentagotas para que poco a poco nos vayamos haciendo una idea de una sola cosa: qué pasó por la cabeza de esa persona para cometer un acto tan malvado que parece inhumano. Muchas de esos casos que nos vienen rápidamente a la cabeza terminan siendo un escándalo nacional.

La enorme mayoría de asesinatos se producen por un cúmulo de accidentes que no tenían por qué pasar, explica el psiquiatra forense Àngel Cuquerella, que en los últimos 25 años ha entrevistado de cientos de homicidas. Cualquiera de nosotros podría acabar cometiendo uno si se dan las circunstancias, por eso siempre necesitamos saber por qué lo hicieron. Para ponernos en su lugar y, aunque sea de forma inconsciente, evaluar si nosotros hubiéramos podido llegar a hacer lo mismo en su lugar.

Por esto, la ficción sobre asesinos, policías e interrogatorios es un género que renace cada año y no se agota nunca. Porque habla de la esencia de la miseria humana, la que todos llevamos dentro y expresamos solo en situaciones extremas. Si somos capaces de pensar que "todos y cada uno de nosotros piensa y hace con frecuencia cosas que los demás calificarían de despreciables, quizás podríamos comprender la verdadera esencia de lo que llamamos el mal", explica la psicóloga Julia Shaw en su ensayo Hacer el mal.

12 capítulos de adrenalina

Hay una delgada línea entre lo universal y lo humano y entre la maldad y lo extremadamente particular de cada homicidio y sus circunstancias. Por eso mismo nos apasiona. Criminal, la nueva producción europea de Netflix, con tres episodios españoles protagonizados por Carmen Machi, Inma Cuesta, Emma Suárez, Álvaro Cervantes y Eduard Fernández, reduce el escenario a su expresión más minimalista: el acusado, los entrevistadores y la sala de interrogatorio, la gran protagonista que atestigua los entresijos de las mentes de un criminal. Además de España, los países que han participado son Francia, Reino Unido y Alemania en un total de 12 capítulos donde los acusados jugarán con nuestra mente hasta saber si son culpables o inocentes en un sorprendente final. Un nuevo formato que apuesta por guiones excelsos para darnos cuenta de lo fácil que es, precisamente, ponernos en la cabeza de un criminal.

No nos hacemos las mismas preguntas los profesionales que los espectadores. Los que trabajamos en evaluar a este tipo de personas los miramos de otra forma”, explica Cuquerella: “¿Tiene una enfermedad mental?, ¿alguna patología?, ¿consumo de sustancias? Nos fijamos en los factores que pueden haber provocado la conducta. Son elementos que explican lo que han hecho desde un punto de vista técnico”.

La gente normalmente piensa que si alguien es capaz de cometer una atrocidad debe tener una enfermedad mental, nos preguntamos: ¿cómo alguien normal puede haber hecho esto? Como es imposible de contestar, lo atribuimos a una enfermedad, pero nada más lejos.

“Los asesinos en serie suelen tener un perfil psicopático: son fríos, encantadores, manipuladores y organizados”, explica el experto. Este perfil, que forma parte de su personalidad, es incompatible con una enfermedad mental. Sus razones se pueden estudiar desde muchos puntos de vista, pero para entender del todo el caso es necesario recurrir a muchos especialistas que tienen herramientas que nosotros, como público, no. Psicología, psiquiatría, criminología, sociología, antropología… “una vez todas estas ciencias te traen algún conocimiento, puedes explicar un poco mejor lo que ha pasado. No para que lo justifiques, pero sí entenderlo. Desde una única ciencia o enfoque científico, no”.

De niños eran así

Durante sus años de experiencia, Cuquerella ha encontrado tres rasgos comunes en muchos de esos criminales, aunque subraya que sirve para explicar a priori, pero no para prevenir. Factores como orninarse en la cama, la piromanía y el maltrato a los animales en niños se asocia con adultos con una gran inestabilidad emocional, impulsivos y que pueden, en definitiva, cometer crímenes graves. Algunos, incluso matar. También “haber sufrido ellos mismos maltrato, abandono o déficit de vínculo emocional de pequeños es una constante en asesinos en serie. Han vivido violencia y acaban con odio y venganza que proyectan cuando son mayores”.

Todos podemos cometer un crimen, pero no de este tipo. Podemos reaccionar de una forma desproporcionada si nos sentimos atacados, sufrir un ataque de nervios, salirnos de control y acabar en la cárcel, pero no suele pasar porque hay unas normas sociales que, en la gran mayoría de los casos, nos acaban impidiendo hacerlo. Muchas veces, tal vez, has pensado: “lo mato”. Pero para materializarlo deberías estar muy enajenado o que pase un accidente, como cuando un asalto a mano armado acaba en una puñalada fatal. Si no llevas armas, reduces también las posibilidades, pero en general tenemos un código que nos aleja de matar.

No sabemos nada de Criminal, salvo que el título promete no dejar títere con cabeza. A lo largo de los 12 capítulos habrá gente culpable e inocente, pero por el camino habrá muchos minutos de zonas grises. ¿Qué acusados se habrán saltado ese código que todos compartimos y que nos impide matar? Las reglas vienen de lejos, de la religión (todas las grandes creencias lo prohíben), que se encarga de mantener el orden en la comunidad. Por esto, porque está tan cerca y tan lejos de nosotros, nos apasiona la idea de entrar en el cerebro de un asesino.

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Artículo en colaboración con Netflix.