Por qué callar tus pensamientos es lo peor que puedes hacer

Aunque puedas llegar a pensar que callar tus pensamientos puede ser algo bueno, la realidad es que es posible que hagan que te sientas mal

Es más que habitual pasar por malos momentos. En esos instantes nos llenamos de pensamientos negativos, de falsas expectativas, de pequeños monstruitos que nos interfieren en la mente para que pensemos mal y, sobre todo, nos sintamos mal. Esto pasa incluso cuando no estás pasando por un mal momento. Muchas personas optan por callar esos pensamientos, suprimir sus sentimientos, apartar sus emociones y seguir hacia adelante. Cuando actuamos de esta manera esperamos que todo eso desaparezca y que no nos afecte de ninguna manera. Por desgracia no es así como actúa el cerebro humano. Toda esa supresión y toda esa represión pueden, en realidad, amplificar nuestras experiencias negativas.

“Este efecto se demostró con el clásico estudio del ‘oso blanco’. En el estudio, se les dijo a las personas que no pensaran en un oso blanco. El simple hecho de que se les dijera que no pensaran en un oso blanco, para reprimir estos pensamientos, llevó a estas personas a pensar en los osos blancos con mucha más frecuencia”, explican desde Psychology Today. En general esta supresión que realizamos tiene tres efectos diferenciados: en primer lugar hace que esos pensamientos no deseados aumenten, en segundo lugar, con el paso del tiempo esos pensamientos no deseados se vuelven más intrusivos y se mezclan con otros y por último, esos pensamientos crecen y se generan otros nuevos y quizás peores.

Lo que está claro es que cuanto más intentamos alejar nuestros pensamientos o emociones, más fuertes se vuelven. No está claro cuál es el funcionamiento pero una de las principales teorías es que la persona realmente quiere pensar en eso negativo, no tiene un deseo real de que desaparezcan de su mente. Suprimirlos momentáneamente interfiere en el objetivo de pensar en ellos y por eso siempre vuelven. Pero, ¿qué podemos realmente hacer frente a esta manía constante de suprimir esos pensamientos?

Si el deseo de la persona es realmente hacer que los pensamientos negativos desaparezcan, ante la supresión inmediata hay varias maneras de lidiar con ella: escribir los pensamientos y sobre ellos es una buena manera de comenzar, si los plasmas en un papel puede ser más sencillo que lidies con ellos y te desahogues. Otra fórmula es aceptar lo que piensas y lo que sientes e intentar entender por qué piensas de esa manera. Antes de suprimirlos: aceptarlos, te ayudará a superarlos. Existe también otra manera: hacer cualquier actividad que te obligue a abandonar el pensamiento, debe requerir tu concentración y tu atención. Es una forma de no tener que pensar en ello y, por tanto, no caer en su supresión.