Boreout, el síndrome que explica por qué tu jornada laboral te parece eterna

A veces estar quemado no es tan perjudicial para una persona empleada como carecer de todo tipo de motivación y hacer su trabajo de forma automática

Aunque puede haber un tipo de trabajo que pueda generar más aburrimiento que otros, a todxs nos ha pasado alguna vez. Todxs nos hemos visto con falta de motivación o haciendo un trabajo de forma automática que nos lleva directamente a la sensación de pensar esto es aburridísimo o preferiría estar en otra parte. Cambia la situación cuando en lugar de pasarte de forma puntual, te pasa constantemente. Si día tras día tu trabajo no hace sino aburrirte, seguramente estés sufriendo lo que se llama boreout. La palabra viene del inglés, del verbo bore (aburrir).

Seguramente ya has escuchado la palabra burnout, es más nosotrxs hemos hablado mucho de este término en las diferentes áreas de trabajo. Este fenómeno psicológico es el que denomina que el puesto de trabajo o bien nos sobrepasa o bien las tareas que tenemos que realizar nos agotan. Vaya, el conocido motivo que tiene como origen la frase: mi trabajo me quema. En este tipo de contexto hay estímulos pero quizás demasiados: una de las diferencias con el boreout, ya que en este caso no hay estímulos ni retos que nos llenen o nos den motivación.

Este término que hace referencia al aburrimiento crónico no es nuevo. Como explican en El Confidencial, “fue acuñado en 2007 por los sociólogos Philippe Rohtlin y Peter R. Werder”. Esta constancia de no sentir ganas acaba siendo desmoralizante para la persona y, aunque es cierto que cuando tienes tiempo de descanso te alegras, a la larga llegas a sentirte más irritadx y que lo que haces es más bien perder el tiempo. En la web, apunta además que en el ámbito de los recursos humanos este fenómeno también tiene otro nombre: presentismo laboral. 

Una encuesta realizada por la consultora TMI demostró que más del 80% de los empleados no se sentía involucrado en su trabajo, a la vez que también afirmaba que a las personas les resultaba indiferente si la empresa en la que trabajaban buscaban que tuvieran éxitos o logros. La indiferencia puede llegar hasta el punto de que a lxs empleadxs les de igual ser despedidxs o no. Lidiar con el fracaso también se volvería indiferente en un contexto donde el aburrimiento crónico está presente.

Los expertos que acuñaron este nombre aseguraron el síndrome sale a la luz a partir de la poca o ausencia completa de la exigencia, así como también a partir de realizar tareas monótonas o repetitivas. No obstante también puede suceder que a pesar de que sea exigente o haya estímulos, el trabajo no sea el que deseas, con lo cual la falta de identificación con él nos lleva a un estado de desgana o apatía. Una de las fórmulas para contrarrestar estas sensaciones es, no solo mejorar la comunicación dentro del empleo, sino también, por parte de quienes encabezan el trabajo, otorgar motivación e incluso incentivos que premien el esfuerzo o la entrega.

Tanto el burnout como el boreout producen consecuencias parecidas que no son buenas para la salud mental de la persona que trabaja. Pueden incluso llegar a generar baja autoestima o infravaloración que tienen como consecuencia sentimientos de culpabilidad o vergüenza ante el resto de compañerxs.

CN