La barba evolucionó para que los hombres parecieran más agresivos y simpáticos

Los teóricos de la evolución han comprobado que la barba ayuda a reconocer los rasgos más agresivos y sociables de los hombres

Los seres humanos somos una especie que presenta dimorfismo sexual. O dicho de otra manera: que ambos sexos poseen diferencias físicas significativas. Y una de las más evidentes es el vello facial. Es cierto que hay mujeres que lo tienen y hombres imberbes que carecen del mismo, pero en líneas generales son los últimos quienes presentan barba. ¿La razón? Según cuenta el psicólogo estadounidense Mark Travers, de la Cornell University, en un artículo para el medio Psychology Today, "los teóricos evolutivos creen que las barbas evolucionaron como una muestra de dominancia, masculinidad y agresión".

¿Pero continúa siendo así? ¿Seguimos percibiendo hoy, a punto de terminar el año 2020, que un hombre con barba es más dominante, masculino y agresivo? Esta es precisamente la pregunta que varios investigadores australianos intentaron resolver a través de un experimento social del que el mismo Travers se hace eco. En concreto, los científicos mostraron a 227 participantes cuatro tipos de fotografías diferentes: hombres afeitados aparentemente felices, hombres afeitados aparentemente enfadados, hombres barbudos felices y hombres barbudos enfadados. Seguidamente les entrevistaron acerca de sus percepciones.

Beard GIFs | Tenor

Los resultados confirmaron la teoría evolutiva de la barba. Como dice Travers, "los participantes eran más rápidos para clasificar las fotos enfadadas con barba que los otros tipos de barba, lo que sugieren que las barbas mejoran las señales visuales asociadas con el reconocimiento del enojo". Como contrapartida, los participantes también encontraron más facilidades a la hora de identificar como felices las fotografías de los hombres felices sin barba que la de los hombres felices con barba. Parece que, cientos de miles de años más tarde, las barbas continúan cumpliendo la misma función que las mantuvo con nosotros.

De hecho, los investigadores no solo descubrieron que las barbas facilitan el reconocimiento de la ira, sino que a través de una investigación complementaria con 450 nuevos participantes concluyeron que las caras barbudas "fueron calificadas más altas en masculinidad y agresividad". ¡Pero también más altas en un atributo conocido como prosocialidad! Un atributo que abarca cualidades como la cooperación, la ayuda o la solidaridad. La pregunta es: ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo pueden las barbas transmitirnos más seriedad y agresividad y, al mismo tiempo, un mayor carácter prosocial? Es una especie de paradoja.

Porque lo que descubrieron realmente estos científicos australianos es que las barbas presentan dualidad. Y lo hacen en función de la emoción predominante de quien las porta. En ese sentido, una barba puede darnos una sensación muy dominante y agresiva cuando la persona está enfadada, "pero este borde áspero puede desarmarse con una sonrisa, lo que resulta en una cara aún más servicial, aceptante y amigable que una cara afeitada". ¿Recordáis la entrañable sonrisa de Robin Williams? Era encantadora. Y parte de la culpa era de la barba. Un elemento que, además, puede ayudarnos a prevenir el cáncer de piel.