Así es como el autosabotaje afecta a tu salud mental

El autosabotaje hacia nosotros mismos es una de las formas en las que nos frenamos para llegar a lo que deseamos construir, lo hacemos de forma inconsciente y, a la larga, puede afectar a nuestra salud mental

“No soy capaz”, “no puedo hacerlo”, “si tal persona me hubiera ayudado, esto no me pasaría”… Y así una serie de frases que nos decimos a lo largo de la vida. Hablamos de forma general porque cualquier persona, en algún momento determinado, ha pasado por este autosabotaje. No lo hacemos de forma consciente, no queremos autosabotearnos los sueños y los deseos, obviamente que no queremos pero nuestra mente (que muchas veces siempre se posiciona en lo peor) nos lleva a estos pensamientos y esto, quieras o no, acaba afectando a tu salud mental.

Muchas veces están provocados por la falta de amor propio o por la baja autoestima pero otras tantas no. Aunque pueda parecer algo sin importancia, estas trampas a nosotrxs mismxs nos van dejando huella que nos dificultan en nuestro día a día, te explicamos de qué manera puede pasar y lo que ello conlleva.

Locus de control externo

Hay muchas maneras de autosabotearse, no hay una única fórmula, así de maravillosas somos las personas, que tenemos varias maneras de lastimarnos. Una de ella es la llamada locus de control externo en la que todo lo malo que nos ocurre (que la mayoría no tiene demasiada importancia) viene desde fuera o de factores externos. Por lo general se culpan a la fuerzas externas por las circunstancias propias, todas las posibilidades de éxito están relacionadas con la suerte y no con el trabajo, no existe la creencia de que el curso de las cosas se puede cambiar a través del esfuerzo y, además, son personas que se sienten incapaces de afrontar situaciones difíciles y que están absolutamente enterradas en la desesperanza. Para esto es necesario frenar un momento y analizar cómo han sido las cosas, qué hemos hecho nosotrxs y qué podemos hacer con las herramientas de las que disponemos.

La inacción

Muchas veces el autoboicoteo es tan sumamente inconsciente que creemos que estamos haciendo algo para frenarlo o para detectarlo y realmente estamos paralizadxs. Una de las otras formas en las que este autosabotaje apareced es a través de la nada. La persona no hace nada para cambiar el curso de las cosas, deja que pasen, que ocurra lo que tenga que ocurrir, que todo caiga por su propio peso. Si nos centramos en esto es posible que existan varias opciones de que las cosas salgan como no queremos. Se trata de personas que dejan que el tiempo decida.

Falso seguro

Cuando sucede algo que no nos hacen bien, la primera reacción de una persona que se autosabotea es caer en lo que se llama el falso seguro, cayendo en frases como “ya sabía que esto me iba a pasar”, “a mí me pasa lo peor, como siempre”, “no volveré a intentarlo porque saldrá mal”. Este tipo de frases se usan para no practicar el esfuerzo porque el mismo nos puede llevar a fracasar. Debemos quitarle peso al fracaso, no pasa nada por equivocarse, los errores forman parte de la vida y, por tanto, del aprendizaje. Crecer y evolucionar supone también fallar en algunas ocasiones.

Las etiquetas

En este punto el autosabotaje se parece un poco al anterior, lo que cambia es que es más específico, como si nos señaláramos con el dedo a nosotrxs mismxs. Nos juzgamos y nos machacamos poniéndonos etiquetas como: “soy un cobarde”, “soy mala persona”, “soy un vago”, “no valgo para nada”… Cuanto más las repetimos, más nos las creemos e inconscientemente se meten en nuestro interior y dejan una huella que nos lleva a no esforzarnos y a no intentar cambiar nada de lo que nos sucede.