Aprende a decir 'no' a tu jefe para que la vuelta al curro no te amargue la vida

Practicar la asertividad en el lugar de trabajo puede ser mucho más beneficioso para tu autoestima y tu carrera laboral de lo que sospechas

Con el fin de las vacaciones, si es que a lo de este 2020 se le puede llamar vacaciones, llega el momento de enfrentarse a la vuelta al trabajo. Aunque hayas recargado energías es muy probable que las dinámicas tóxicas que tenías antes del verano te golpeen nuevamente y sientas que el agobio reaparece en tu vida. Precisamente por esto, la única fórmula efectiva para hacer más soportable tu trabajo e, incluso, recuperar la motivación perdida, es cortar de raíz con estas dinámicas aprendiendo algo tan básico como difícil: decir que no. En un artículo de la web de psicología La Mente es Maravillosa, se aborda la necesidad de aprender a utilizar la asertividad dentro del ámbito laboral desde el primer momento, es decir, desde la propia entrevista de trabajo.

Según la Fundación Adecco, exigir que todos los aspectos que deseamos en un trabajo estén claramente reflejados en el contrato laboral es una forma muy eficiente de evitar la mala praxis que te llevará al desespero y a que no seas capaz de cortar esas dinámicas en un futuro. Esto suele ocurrir en aspectos tan delicados como la remuneración de las posibles horas extra o la posibilidad de ascensos. Dejar claro desde el principio los límites que estamos dispuestos a asumir es un ejercicio liberador y de autoconfianza, pero además es una garantía de que podrás decir que no sin caer en el miedo que nos producen las posibles consecuencias de una respuesta negativa. 

Si no somos capaces de negarnos, el estrés y la ansiedad por no llegar a las exigencias (muchas veces autoimpuestas) pronto comenzará a deteriorar nuestra relación con el trabajo y los compañeros. Y lo peor es que, por extensión, acabará afectando a nuestra vida social e íntima. La frustración por una incorrecta situación en el entorno laboral puede llevar a episodios de insomnio, fatiga o, en los peores casos, el síndrome de burnout. Por tanto, es imprescindible entender qué aspectos pueden ser negociados y cuales no, así cortaremos de raíz cualquier intento de un jefe o compañero de utilizar tu predisposición a agradar o hacer un buen trabajo para manipularte con tu sentimiento de culpa o miedo al fracaso.

Puede que decir tu primer “no” sea un ejercicio difícil y casi traumático, pero los beneficios a corto, medio y largo plazo van a ser muy liberadores. Olvídate de pensar que un ‘no’ bien argumentado va a deteriorar tu relación con un superior, lo contrario. Saber decir que no hará que te perciban como una persona con una buena autoestima y que conoce perfectamente sus funciones y obligaciones. Eso transmitirá una imagen de persona responsable y dispuesta a la vez que valiosa. Es algo así como la inflación, cuantas más veces vean que pueden abusar de ti menos valor te otorgarán y esto puede aplicarse a relaciones con amigos o la pareja. 

Saber establecer límites te refuerza como individuo y te empodera, y si el algún momento genera un conflicto al menos será una oportunidad para resolver algo que de otra manera te iría drenando poco a poco en tu interior. 

CN